sábado, 25 de julio de 2015

Arabian




Nada de Árabe
Tras el anticuado juego de palabras entre la traducción literal del título de este juego y la polémica misión de Call of Duty: Modern Warfare 2, "Nada de ruso" que he hecho, me siento mejor conmigo mismo a la hora de abordar este juego. Arabian es otro de esos incontables juegos de arcade que tengo grabados a fuego en mi memoria en los gloriosos días de las builds de MAME que un niño como yo en aquel entonces sabía hacer funcionar. Ha llovido desde entonces y yo me dejé la ropa tendida. Mecachis. Antes de regresar a este título, todo lo que recordaba era un nivel en una cueva, alfombras voladoras y cuervos como enemigos, como si mi mente hubiera borrado los recuerdos del primer nivel en el barco o la insufrible música, que fácilmente obtendría una posición elevada en un top diez de peores pistas musicales para juegos si alguna vez me animo a hacer uno (pista: no). Como tantos juegos de recrativa, Arabian es corto pero no por ello dulce, y es que en sus cuatro fases vamos de un barco infestado de enemigos, a una cueva infestada de enemigos al muro de un castillo musulmán y terminamos en una especie de estancia muy reminiscente de la mayoría de fases en el primer Prince of Persia. El primero de los mínimamente decentes, obviamente. Y no es lo único que Arabian copia de PoP, aunque dadas las fechas de lanzamiento de ambos, quizá fuera el Príncipe quién se copiase del héroe islámico sin nombre que hay en Arabian, lo cuál es tan divertido de pensar como escalofriante. Y es que al igual que PoP, hay una princesa de por medio y un set árabe un tanto repetitivo cuándo absolutamente todos usan la misma estética y no se molestan en explorar más opciones para salir de los estereotipos. Por suerte aún habrían seis años entre el lanzamiento de Arabian y el primer Prince of Persia, ese plataformas lentorro y aburrido que solo los pedantes vejestorios afirmarán que es "bueno y atemporal" en un intento de preservar sus buenas memorias con lo que para aquel entonces sería una revolución pero que a día de hoy es una pobre excusa de entretenimiento. "Falta de concentración" es algo que define muy bien a este juego, pues al igual que yo, que no puedo dejar de hablar de Prince of Persia en esta review de Arabian, el juego del que debería estar hablando sufre de ese pequeño síntoma que produce que un juego sea incapaz de atraer al jugador más allá del "oh, a esto no he jugado nunca". Algo que uno esperaría de un arcade es que hubiera una ambientación o elementos visuales o de jugabilidad que realmente hicieran que el título destacase. No hace falta siquiera que sean elementos buenos pero un poco de sabor propio no le hubiera venido mal porque cuesta mucho querer jugar a Arabian cuándo existen recreativas mucho más interesantes: Burger Time, Rastan, Black Tiger, Bad Dudes, Mr. Do, Mr. Do's Castle, Pac-Man... la lista podría continuar de forma infinita, y es que nuestro protagonista solo tiene a su favor que puede dar patadas tan poderosas que mandan volando a los enemigos al otro lado de la pantalla, algo que no compensa cuándo el único semblante de dificultad es que para compeltar el nivel nuestro querido moro sin nombre debe reunir vasijas con letras inscritas y solo obtiene la mejor puntuación si las adquiere en el orden correcto como para que las letras formen la palabra "Arabian". Algo que me resulta más egocéntrico que adorable, personalmente.

El héroe se mueve de forma un poco ortopédica, no es ningún Mario, es más similar al Mario del arcade de Donkey Kong, y en las últimas dos fases debes aprovecharte de alfombras voladoras en constante movimiento como plataformas, algo que no sé si ayuda a subir la dificultad si de forma justa o injusta pues hay un tanto por ciento de desafío en alinearte bien y saltar en el momento adecuado. Yo siempre suelo temer algo en mis análisis de juegos y en este caso no es algo dentro del juego sino que lo que temo es por mi seguridad, pues el mundo está de tal forma que creo que podrían matarme solo por atreverme a hablar de un juego con fuertes inspiraciones estéticas en el mundo árabe (el jodido nombre del juego se traduce a "Árabe", así que las influencias estéticas no son muy sutiles), y aunque intento no mencionar mi personal falta de satisfacción con el islam y lo que representa, sé que da igual cuántas veces mencione el hecho de saber que no todos los miembros de un colectivo son iguales y que no defiendo la violencia contra nadie que seguro que habrá un individuo ofendido por mis palabras que quizá se le pase por la cabeza hacer una locura. Ya sea un SJW de pelo teñido de rojo menstruacción o rosa chicle que crea que es un unicornio pansexual poliamoroso o bien un terrorista que cree que es factible el matar a alguien solo por estar en desacuerdo con dicha persona. Pero esta analogía realmente me ayuda a describir el juego, porque como el mundo, Arabian está jodido. Si no fuera por rígidos controles y música que produce instintos homicidas, podríamos estar ante un buen arcade, y como entre las recreativas que hay, Arabian nunca podrá destacar por gráficos o jugabilidad, es un título condenado a la mediocridad más absoluta: quizá patear monstruos mientras obtienes vasijas con letras sea algo entretenido si has vivido durante años bajo una roca o eres un niño pero la falta de algo realmente distintivo hace de Arabian uno de los juegos de recreativa más secos e insípidos que hay, tirando a malillo, es decir, un regular raspado. Por eso creo que con la infinita ayuda de mi equipo de gente de diferentes religiones y transfondos culturales (sí, también tengo memes y mierda que tirar sobre Ubisoft y su mensaje antes de cada jodido Assassin's Creed), le doy al juego la puntuación de "Kebab Mixto" sobre "Al Andalus": ...meh. No te estás perdiendo mucho, así que no te ofendas y ofende al resto jugando a un juego mejor.

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