Esporas (en mi culo)
Hablemos de Spore. Oh, Spore, ese momento cuándo Will Wright se marca un Peter Molyneux. Oh, qué bella historia de sobreprometer y de potencial gastado. Hola, soy Ere y esta será una review superficial de Spore, uno de los tantísimos juegos que prometió El Dorado y acabó dándole al mundo poco más de las pesetas necesarias como para comprar unos chicles. Resumiendo una historia demasiado larga, el creador de Los Sims anunció que estaba haciendo un juego revolucionario que permitiría al jugador vivir la evolución de una especie desde su fase de célula hasta la conquista del espacio. La promesa era grande, titánica, y solo hace falta decir que Spore fue el penúltimo juego que el señor Wright crearía, pues tras Spore, lo único que le quedó para hacer en Maxis era la cuarta entrega de Los Sims, que no fue recibida con mucho cariño. Más bien con antorchas y picas. Auch. El señor Wright ahora está trabajando en Stupid Fun Club, sitio del que todavía no ha nacido nada maravilloso, y por mucho que a mí no me gusten nada sus juegos como Los Sims o SimCity, es una verdadera lástima ver a una leyenda caer tan duro y deprisa por culpa de intentar sobreprometer al más puro estilo Peter Molyneux, quién ha logrado sobrevivir más fiascos que Will Wright y Sean Murray juntos. Supongo que se debe a que Molyneux es un hombre capaz de salir de un solo género de juego en lugar de ser un sedentario de los juegos de construcción y simulación de vida o un indie con ínfulas de grandeza que no tiene ni idea de dónde se mete. Si tenéis calor es que ese ha sido mi burn particular a Wright y Murray. Molyneux al menos sabe poner el culo en pompa para recibirlas bien duras. Así pues, imagina estar expectante, deseando ver la nueva creación del autor detrás de los mejores y más populares simuladores de vida hasta la fecha solo para encontrarte con una mezcla torpe y poco sólida de conceptos ¿Por dónde empezar? Pues como este juego: mejor empezar por el principio de los tiempos.
El juego se divide en varias fases y la primera es potencialmente la más tediosa y aburrida: eres un proyecto de criatura que nada en el agua y debes comer para crecer hasta poder salir del agua una vez te hayan crecido piernas. Para ello puedes ser carnívoro y comer a otros organismos vivos, ser herbívoro y comer organismos vegetales o ser omnívoro y hacer ambas cosas con menor ganancia de ambos, todo ello mientras evitar ser ingerido por criaturas más grandes. Por suerte esta etapa no suele prolongarse más allá de los treinta minutos, y es cuándo empieza la que, a mi gusto, es la única etapa decente en todo el juego: la etapa de criatura. Ahora tienes dos piernas y vas por tierra firme junto a los de tu especie y al igual que en la etapa previa, debes obtener partes del cuerpo investigando en huesos y derrotando o amistándote a otras especies del planeta. Si bien en la etapa previa las partes eran de ayuda, no eran algo que requisiera toda tu atención, pero en esta fase son lo mejor ya que mejoran tus estadísticas y tunear a tu bicho es mucho más sencillo, aunque es algo cómico que absolutamente todos los individuos de tu raza sean iguales excepto por el tamaño. Hay ojos, bocas, piernas, brazos, alas, cuernos, garras... todas esas partes modifican tu dieta y estadísticas pues podrás centrarte en arrasar razas de criaturas para lo que necesitarás la mayor cantidad de púas y armadura o puedes hacerte su amigo mediante el baile y el canto pera lo que necesitarás partes más monas y que inviten a la fiesta y amistad. Respecto al combate sangriento y el combate de baile opino que se podría haber hecho más y un juego alrededor de una idea prolongada y expandida de este concepto hubiera bastado para convencerme de que esto es un buen juego, pero como hay que articular las demás partes del juego esta sección se queda empobrecida. Y es una lástima no poder hacer nada con las criaturas gigantescas que habitan el planeta que has elegido hasta la fase final. Tras unas horas de diversión masacrando o bailando tu camino hacía la conquista, tu especie desarrolla un cerebro, y con él la incapacidad de modificar sus cuerpos o de divertirse. El juego se convierte en una versión mala de Warcraft o Age of Empires y debes vivir en una tribu confrontado a las demás tribus. Es aquí dónde la senda del belicista es premiada si sabes como mantenerla viva solo para el tardío auge de las sociedades pacíficas de herbívoros en contra la guerra perpetua que quieren los carnívoros. Y es que una vez consigues embravecer frente a esta horrible etapa llega una peor que quiere demasiado fuerte ser Civilization con estrategia por turnos, comercio y política y el juego carece del espacio o los recursos como para hacerlo ni la mitad de bien que el juego que intenta copiar. En esta fase las razas pacíficas se ven mucho más favorecidas pero todo se va al garete una vez pones pie en la fase espacial: tras vivir como un organismo microscópico, un animal adaptándose al entorno, una tribu de salvajes y una civilización moderna y armada ahora debes ir a conquistar el espacio con naves y pudiendo atacar a monstruos gigantes como los de la etapa de criatura y muchos fans afirman que esta es la mejor etapa, algo con lo que no concuerdo pero que puedo entender porqué lo ve así la mayoría. Sin embargo, solo una vez llegado a ese punto me di cuenta de algo: las criaturas que he aprendido a amar y que he evolucionado pasándome por el forro las teorías de Darwin son ahora simples fotos móviles para un juego de estrategia pasado por agua y se hace más y más evidente la falta de perspectiva sobre el punto focal sobre el que el juego debái centrarse. Parte de mí se pregunta hasta que punto apartaron al señor Wright en todo este proyecto, pues me gustaría pensar que este desastre no fue totalmente culpa suya, sino de los que le dijeron "sí, sí, este es el camino correcto".
Más que una experiencia completa, Spore se siente como un amasijo de ideas y conceptos que no fueron sometidos a la revisión suficiente y que se pegaron con pegamento a un nombre con la intención de vender copias. Este juego tiene expansiones sobre aventuras espaciales y editores de niveles además de un spinoff que, aunque puedes pagar dinero por él, no podrás jugar, ya que requiere conexión online en todo momento y sus servidores han muerto ya, y lo peor es que era un clon de Diablo, pero no uno de los buenos. Sin embargo, conozco a gente que ama Spore, y yo mismo tengo nostalgia por este título: sus gráficos serán feos, su música simple y aburrida y tendrá la atroz idea de que combinar elementos de otros juegos sin pensar en si tienen sentido en contexto o, peor aún: si no son divertidos, pero este juego es esa pequeña chispa que no pude ser, que fue algo, pero no el fuego que se nos prometió. Muchos tachan a Spore como "el juego que mató a Will Wright" y es difícil no ponerse de acuerdo con ellos, porque él fue quien prometió una revolución para acabar dándonos un juego mediocre, y encima uno que no tarda casi nada en volverse criminalmente aburrido, pero tengo un extraño aprecio por el intento de gloria que se convirtió en una derrota. La franquicia dio tumbos en Wii, DS y otras plataformas con spioffs y aunque el mundo de Spore podría haber tenido encanto, al igual que otros spinoffs a franquicias como Pokémon, Oddworld o Soul Calibur, Spore estaba condenado al fracaso. Es trágico, porque durante una época de mi vida recuerdo desear mucho este juego y pasarme casi un año jugando al creador de aliens gratuito que se podía descargar, sometiendo mis creaciones a una comunidad obsesionada en hacer criaturas en forma de pene, pokémon o Shrek. Éramos niños, y creo que este es uno de esos juegos de los que hablaré a mis nietos como una reliquia de su tiempo, uno que pude vivir en primera persona, aún si no voy a contarles demasiadas cosas buenas al respecto. Por eso, para no prolongar esta tortura en la memoria, le daré un "Dar-FAIL" sobre un "Dar-Win": Si quieres apreciar un pedazo de historia del mundo de los juegos de PC, sin duda no te pierdas este título, pero si buscas una divertida experiencia, te garantizo que probablemente no la encuentres aquí si no eres un crío que no conoce nada mejor.
El juego se divide en varias fases y la primera es potencialmente la más tediosa y aburrida: eres un proyecto de criatura que nada en el agua y debes comer para crecer hasta poder salir del agua una vez te hayan crecido piernas. Para ello puedes ser carnívoro y comer a otros organismos vivos, ser herbívoro y comer organismos vegetales o ser omnívoro y hacer ambas cosas con menor ganancia de ambos, todo ello mientras evitar ser ingerido por criaturas más grandes. Por suerte esta etapa no suele prolongarse más allá de los treinta minutos, y es cuándo empieza la que, a mi gusto, es la única etapa decente en todo el juego: la etapa de criatura. Ahora tienes dos piernas y vas por tierra firme junto a los de tu especie y al igual que en la etapa previa, debes obtener partes del cuerpo investigando en huesos y derrotando o amistándote a otras especies del planeta. Si bien en la etapa previa las partes eran de ayuda, no eran algo que requisiera toda tu atención, pero en esta fase son lo mejor ya que mejoran tus estadísticas y tunear a tu bicho es mucho más sencillo, aunque es algo cómico que absolutamente todos los individuos de tu raza sean iguales excepto por el tamaño. Hay ojos, bocas, piernas, brazos, alas, cuernos, garras... todas esas partes modifican tu dieta y estadísticas pues podrás centrarte en arrasar razas de criaturas para lo que necesitarás la mayor cantidad de púas y armadura o puedes hacerte su amigo mediante el baile y el canto pera lo que necesitarás partes más monas y que inviten a la fiesta y amistad. Respecto al combate sangriento y el combate de baile opino que se podría haber hecho más y un juego alrededor de una idea prolongada y expandida de este concepto hubiera bastado para convencerme de que esto es un buen juego, pero como hay que articular las demás partes del juego esta sección se queda empobrecida. Y es una lástima no poder hacer nada con las criaturas gigantescas que habitan el planeta que has elegido hasta la fase final. Tras unas horas de diversión masacrando o bailando tu camino hacía la conquista, tu especie desarrolla un cerebro, y con él la incapacidad de modificar sus cuerpos o de divertirse. El juego se convierte en una versión mala de Warcraft o Age of Empires y debes vivir en una tribu confrontado a las demás tribus. Es aquí dónde la senda del belicista es premiada si sabes como mantenerla viva solo para el tardío auge de las sociedades pacíficas de herbívoros en contra la guerra perpetua que quieren los carnívoros. Y es que una vez consigues embravecer frente a esta horrible etapa llega una peor que quiere demasiado fuerte ser Civilization con estrategia por turnos, comercio y política y el juego carece del espacio o los recursos como para hacerlo ni la mitad de bien que el juego que intenta copiar. En esta fase las razas pacíficas se ven mucho más favorecidas pero todo se va al garete una vez pones pie en la fase espacial: tras vivir como un organismo microscópico, un animal adaptándose al entorno, una tribu de salvajes y una civilización moderna y armada ahora debes ir a conquistar el espacio con naves y pudiendo atacar a monstruos gigantes como los de la etapa de criatura y muchos fans afirman que esta es la mejor etapa, algo con lo que no concuerdo pero que puedo entender porqué lo ve así la mayoría. Sin embargo, solo una vez llegado a ese punto me di cuenta de algo: las criaturas que he aprendido a amar y que he evolucionado pasándome por el forro las teorías de Darwin son ahora simples fotos móviles para un juego de estrategia pasado por agua y se hace más y más evidente la falta de perspectiva sobre el punto focal sobre el que el juego debái centrarse. Parte de mí se pregunta hasta que punto apartaron al señor Wright en todo este proyecto, pues me gustaría pensar que este desastre no fue totalmente culpa suya, sino de los que le dijeron "sí, sí, este es el camino correcto".
Más que una experiencia completa, Spore se siente como un amasijo de ideas y conceptos que no fueron sometidos a la revisión suficiente y que se pegaron con pegamento a un nombre con la intención de vender copias. Este juego tiene expansiones sobre aventuras espaciales y editores de niveles además de un spinoff que, aunque puedes pagar dinero por él, no podrás jugar, ya que requiere conexión online en todo momento y sus servidores han muerto ya, y lo peor es que era un clon de Diablo, pero no uno de los buenos. Sin embargo, conozco a gente que ama Spore, y yo mismo tengo nostalgia por este título: sus gráficos serán feos, su música simple y aburrida y tendrá la atroz idea de que combinar elementos de otros juegos sin pensar en si tienen sentido en contexto o, peor aún: si no son divertidos, pero este juego es esa pequeña chispa que no pude ser, que fue algo, pero no el fuego que se nos prometió. Muchos tachan a Spore como "el juego que mató a Will Wright" y es difícil no ponerse de acuerdo con ellos, porque él fue quien prometió una revolución para acabar dándonos un juego mediocre, y encima uno que no tarda casi nada en volverse criminalmente aburrido, pero tengo un extraño aprecio por el intento de gloria que se convirtió en una derrota. La franquicia dio tumbos en Wii, DS y otras plataformas con spioffs y aunque el mundo de Spore podría haber tenido encanto, al igual que otros spinoffs a franquicias como Pokémon, Oddworld o Soul Calibur, Spore estaba condenado al fracaso. Es trágico, porque durante una época de mi vida recuerdo desear mucho este juego y pasarme casi un año jugando al creador de aliens gratuito que se podía descargar, sometiendo mis creaciones a una comunidad obsesionada en hacer criaturas en forma de pene, pokémon o Shrek. Éramos niños, y creo que este es uno de esos juegos de los que hablaré a mis nietos como una reliquia de su tiempo, uno que pude vivir en primera persona, aún si no voy a contarles demasiadas cosas buenas al respecto. Por eso, para no prolongar esta tortura en la memoria, le daré un "Dar-FAIL" sobre un "Dar-Win": Si quieres apreciar un pedazo de historia del mundo de los juegos de PC, sin duda no te pierdas este título, pero si buscas una divertida experiencia, te garantizo que probablemente no la encuentres aquí si no eres un crío que no conoce nada mejor.

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