lunes, 27 de julio de 2015

Super Mario Bros.



Super Classic Bros.
Un enigma que cuesta de resolver a la hora de hablar sobre el Super Mario Bros. original en la NES es ¿Qué puede decirse de Super Mario Bros. que no se haya dicho ya? Mucho en realidad, pero la mayoría de todo ese contenido sería reiterar su excelente diseño de niveles, que empieza con una primera fase bien sencilla y que te enseña todos los trucos y trampas sin palabras ni guías de ningún modo y cuya progresión de niveles es perfecta, ofreciéndose cada vez un reto más y más grande y es que conquistar los niveles entre el 8-1 y el 8-4 es y será siempre uno de mis mejores recuerdos en mi recorrido por esta afición mía del ocio virtual. Quizá suene demasiado pomposo para un juego que grita simplicidad intrínseca pero complejidad mecánica que lleva a algunos pocos iluminados a completar el juego en cuestión de minutos aprovechando el diseño, las mecánicas y los pequeños fallos de programación, así que en lugar de hacer una felación metafórica al título que salvó a la industria del videojuego, vamos a hablar de sus problemas presentes, pasados y futuros que son más que evidentes en la versión de NES. Ya mencioné en mi análisis de Super Mario Bros. Deluxe para la Gameboy Color que el tamaño de la pantalla hacía que la visión del nivel fuera mucho más limitada, subiendo de forma artificial la dificultad del juego y haciéndolo más molesto que agradable, pero mi vena masoquista sigue prefiriendo ese port normalmente citado como inferior al original antes que este título y por una simple razón: poder guardar la partida. Un problema con los juegos de NES es que a excepción del original The Legend of Zelda, en Europa y Estados Unidos no teníamos el disk system que se diseñó para la Famicom (la versión japonesa de la NES), que aumentaba la potencia de la consola y permitía guardar partida. Por lo tanto, juegos como Metroid implementaban sistemas de códigos largos y tediosos para recuperar el progreso perdido y servir como reemplazo barato y cutre de la función que ahora damos por hecha de poder guardar partida. Y este juego se hubiera beneficiado mucho de poder guardar partida, porque por mucho mayor que sea el campo de visión del nivel y así puedas memorizar con más facilidad, llegar a la fase final es una auténtica prueba de habilidad que no tolera ni el menor descanso y eso es algo que el pause no alivia demasiado. Una vez pierdes todas las vidas, vuelta al primer nivel, y hay ocho mundos, cada uno con cuatro niveles.  Ideal para cabrear a la más paciente de las personas.

Algunos saltarán a la defensiva con que eso le da su toque nostálgico de encanto por su dificultad mayor, pero personalmente no creo que sea justo repetir seis mundos por haberla pifiado en un nivel que se te atraganta. Otro criticismo es que la música, por muy clásica y toda la pesca se termina haciendo repetitiva y se incrusta en el cerebro como un parásito, por lo que casi parece diseño intencional lo de mejorar tu habilidad plataformera así dejas de escuchar el mismo loop varias veces en niveles distintos si logras llegar al 8-4 y colarte bajo Bowser con una sola vida. Lo gracioso es que aún así, Super Mario Bros. dista mucho de ser el título más complicado del catálogo de la NES, por lo que temo el día en que le eche la mano a Ninja Gaiden o vuelva a completar Ghosts 'n Goblins. Pese a sus pequeños problemas, Nintendo sabe de la popularidad del original, por lo que el juego se ha relanzado en muchas otras plataformas de la compañía como título digital de la Consola Virtual, y con la NES Mini pululando por ahí, por fin se pueden hacer save states y experimentar quizá no lo original, pero una versión un tanto mejorada y ampliada del original aún si esas mejoras nacen de una máquina de emulación adorable pero que ha vendido como churros y es más difícil de encontrar que mi padre cuándo se fue a por tabaco. También se me ocurre afirmar que el devolver al jugador a mini Mario cuándo recibe daño aún llevando la flor de fuego es demasiado masoquista y me alegro de que eso se cambiase en futuros juegos, y aunque tardé, terminé apreciando más a mini Mario porque si bien con un toque te quitan la vida, es más sencillo escabullirse bajo Bowser cuándo salta, porque soy tan manco que apenas puedo llegar a Bowser con flor de fuego y quemarlo hasta desvelar que excepto el Bowser del 8-4, son todos siervos de Bowser que han tomado su forma. Bowser fue el Naruto original. Eso me da una idea para un futuro Mario: un ejército de Bowsers falsos liderados por el auténtico Bowser y Mario y todos sus amigos de segundo plano luchando contra la carga de amenazas del rey de los koopas y sus clones. Star Koopa Wars: el ataque de los Bowsers. 

Los gráficos son también algo memorable pero los fondos negros de algunas fases son un tanto tétricos para un juego supuestamente tan colorido como Super Mario. Me gustaría afirmar que la versión del All-Stars Pack ayuda con eso dándole mucho más color al asunto e incluso los colores de la versión de Gameboy Color le dan mucha más vidilla, así que espero atentamente a ser masacrado por los fans del original. Nah, todos sabemos que los fans de Mario son bastante más inteligentes y racionales que los de Zelda, Metroid y Dark Souls. O los del PC en general. Así que, en un soprendente giro de los acontecimientos, no, Super Mario Bros. no es uno de mis juegos favoritos, al menos no en la NES, su port en Gameboy Color me dice mucho más pese a tener un problema casi tan serio como la falta de poder guardar el progreso y para mí el original es una sólida base sobre la que la saga de Mario se edifició, así que solo puedo darle un "el suelo es lava" sobre "la princesa está en otro castillo". Lo recomiendo, pues es una experiencia fundamental para todo amante de este hobby pero no diré la locura de que es el mejor juego de todos los tiempos ni el Ciudadano Kane ni nada de ese estilo, pues intento hablar siempre desde una perspectiva personal y personalmente Super Mario Bros. de la NES es mejor cuándo lo arreglan y lo hacen verdaderamente excelente. O algunos dirían que "Super". Ahora sí, por ese pun podéis matarme.

Ah, y un último side-note: Super Mario Bros. no es machista como a muchos les gusta gritar. Lo de que "Eran otros tiempos" tampoco se aplica, porque si os ponéis a mirar más allá del sexo o la raza, esta es la historia de una persona salvando a otra y ese siempre será un mensaje positivo, no hay nada malo en salvar a alguien de un peligro mayor. Además podría hablarse del hecho que el "hombre salvador" es un sucio fontanero y la mujer es una princesa impoluta pero bueno, hay gente que disfruta de sobreanalizar juego no ya porque los ame como afición (como hago yo), sino para quitarles toda la diversión y llenarlos de su bazofia de propaganda política y moral. Como los imbéciles que atacan a Pokémon por "promover las peleas de animales ilegales". Por favor, diferenciemos ficción de realidad. Mi pregunta es ¿Qué sería más machista? ¿Que sea Mario, un hombre, el que salve a la indefensa princesa, o que diga "a la mierda" y se vaya a tomar unas birras y la deje a merced de un monstruo que podría violarla o comérsela viva? Os recuerdo que Bowser es un cruce entre tortuga y dragón con muy malas intenciones y que aunque no esté de acuerdo con él siendo el verdadero villano, el hentai nos ha demostrado que la anatomía de un ser como Bowser terminaría haciendo daño a Peach a largo, corto o medio plazo. Pero como solo queremos ver el hecho que Mario tiene pene y Peach vagina y hay que rescatar a la mujer entonces ya se vuelve un juego misógino. Es solo un juego. Es como afirmar que Bomberman promueve los ataques terroristas sin haber investigado la historia del título. Y luego hacer un crossover en el que Bomb Jack lucha contra Bomberman. Eso sí haría un buen juego y no la basura que Zoey Quinn ha tardado tiempo y dinero en hacer o todos esos títulos SJW que son solo texto y que quieren hacer pasar por juegos cuándo no son más que novelas. Al menos las novelas gráficas se molestan en darle decisión al jugador y meterle gráficos. Pero bueno, tampoco iniciaré una guerra ahora con los vejestorios que jugaban a esos juegos viejos de ordenador sin gráficos en los que todo era texto. Al menos ellos tenían la excusa de que, en su época, no se podía optar a nada más. Conclusión: dejad de quitarle la diversión a un simple juego que no buscaba adoctrinar a nadie en primer lugar a diferencia de los juegos hechos por SJW que sí lo hacen y apagad el chip llorica para disfrutar de una de las primeras experiencias reales de juego doméstico que tuvo el mundo. Paz.

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