martes, 28 de julio de 2015

Super Mario Bros. The Lost Levels



Kaizo Mario Begins
En el auténtico espíritu de este blog cada vez que hablo de un juego antiguo sin demasiado contenido a tener en cuenta, hablaré mínimamente de qué es Super Mario Bros. The Lost Levels y luego explicaré mis motivos para amarlo u odiarlo de una forma mucho más extensa que mi apropiado análisis del juego. La historia empieza con el Super Mario Bros. original siendo un bombazo en todo el mundo, y se planea una secuela para todos esos niños que han aprendido a dominar el primer título hasta el punto de pasárselo con los ojos cerrados, pero todos esos niños eran japoneses y la NES llegaba a su etapa final de vida comercial, por eso, como Nintendo creía que el segundo Super Mario Bros. sería demasiado difícil para las audiencias fuera de Japón y para poner un último rastro de amor a la Disk System de la Famicom, Super Mario Bros. 2 llegó a Japón y no distaba mucho del original: sus gráficos eran iguales pero la dificultad estaba subida al extremo. Ahora hay champiñones venenosos que te matan o te reducen a mini Mario como harían los enemigos y el diseño de niveles en general está totalmente jodido y es cruel y sádico. Ahora con la potencia adicional del Disk System se podía guardar la partida y eso hizo que el juego fuera difícil pero no injusto, como el original en la NES y solo años más tarde, el juego fue lanzado a Europa y Estados Unidos bajo el título de The Lost Levels, mientras que lo que nosotros conocimos aquí como Super Mario Bros. 2, algo totalmente distinto a este juego, fue pasado a Japón como juego bajo el título de Super Mario Bros USA. Tras esa lección de historia, cabe mencionar que a cualquier analista, este juego le parecería un romhack del primer Super Mario Bros. y sin duda se sentía así, pues se añadieron cosas como el viento en algunos niveles que modificaba el movimeinto de Mario si iba a su favor o en su contra, trampolines para saltar mucho más alto con los que atravesar huecos enormes sin suelo pero sí muerte garantizada y para terminar de dar la sensación de trolleo hacía los jugadores, las aréas secretas del primer juego para avanzar varios mundos ahora devolvían al primer nivel, castigando la exploración de antes en favor de ceñirse al reto, algo que para muchos define mucho mejor la esencia de Mario, algo totalmente distinto a Zelda dónde la exploración no es lo principal sino tu habilidad para superar el reto planteado frente a ti.

Este condenado juego muchas veces llegará a límites absurdos con cosas como Hammer Bros. que ahora se mueven hacía ti, forzándote a improvisar y ser veloz en tus reflejos pero debo admitir que disfruto de la tortura que es este juego. Quiero decir, el primer truco del juego es que para tener tu primer champiñón debes herir el bloque de debajo en el momento justo para que este salte por encima de otro bloque que lo impide salir de una especie de caja en el que está contenido. Simplemente brillante para introducir la idea de que el juego quiere y planea tocarte los cojones lo mejor posible. Dark Souls no es nada en comparación a esto. Quizá Japón tenía razón por no querer darnos este juego, pero incontables jugadores han demostrado dominar el título como a su mascota sin ser de descendencia nipona, es simplemente un inofensivo test de tus habilidades como jugador. Si como test entiendes a tu colega de clase toca pelotas intentando hacer que hagas bien un examen mientras te aprieta de los pezones y te canta "We Are Number One" en arameo en bucle. Algo así es parecido a jugar The Lost Levels. Para cualquiera que haya gozado como un cerdo en un lodazal jugando a Battletoads, este título será delicioso, especialmente la versión del All-Stars pack aún si viene con bonus de completarlo al cien por cien más sádicos que en su versión original para la Disk System. Lo que sí creo que merece mención ya que nunca jugaré a ninguno de esos juegos, es que este título sirvió de inspiración a la comunidad para crear Kaizo Mario, una serie de romhacks de Super Mario Bros. con una dificultad aún más ridícula que la de Lost Levels, y que aunque no logro entender, hace cosas increíbles para demostrar su aprecio hacía los niveles de Mario de una dificultad mucho más alta a raíz de intentar meter mecánicas nuevas y raras o torcer los límites de lo que un cerebro humano puede procesar en segundos. Jirard de That One Video Gamer ha demostrado una y otra vez su aprecio a esa comunidad y la gracia de Kaizo Mario reside en guardar al instante y repetir una y otra vez una secuencia a la perfección si no quieres perder una vida en situaciones la mar de injustas. Así que estamos ante no solo un juego que si bien más difícil que su precuela y con polémica detrás de sí, creó una fiel comunidad de fans en un acontecimiento sin precedentes que llevaría a una mayor apreciación de los juegos de Mario, influencia que podemos seguir viendo a día de hoy gracias a la existencia de Super Mario Maker, que no es un simple gag de Nintendo diciendo "estamos hartos de hacer juegos de Mario, tomad, hacedlos vosotros mismos", aunque eso, como ya sabremos, es harian de otro costal y leña para otra review. No hay tanto qué decir de The Lost Levels realmente, sirve para añadir a la receta establecida y da a los jugadores que han perfeccionado el primer título un reto mayor, que es algo que todas las secuelas deberían hacer, así como Monster Hunter 4 Ultimate es un paso adelante frente al reto que supone Monster Hunter 3 Ultimate y lo mismo se aplica a Monster Hunter Generations respecto a Monster Hunter 4 ¿Podéis oler la gran retrospectiva que estoy cocinando sobre los juegos de Monster Hunter? Yo sí, y tengo más que decir de ellos que de Super Mario Bros. The Lost Levels, al que daré una puntuación de "ese placer raro que tienes al rascarte una costra" sobre "ay papá, con el cinturón no". Si eres un normie piece of shit no disfrutarás mucho jugándolo pero si tienes un depravado sentido del humor y quieres ver qué pasaba por aceptable a la hora de diseño de videojuegos para niños japoneses, The Lost Levels es ideal. También recomendaría Hydlide pero yo no tocaré ese juego ni con pinzas.


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