viernes, 3 de julio de 2015

Pokémon Dash


Pokémon Dash & Bash & Crash
Cuándo pienso en depresión clínica me vienen flashbacks de este juego, y es que no solo debemos vivir en un mundo en que la mayoría de spinoffs de Pokémon son basura sino que cuándo uno usa una premisa que podría ser interesante como carreras entre pokémon distintos y la masacra con controles malos y la inhabilidad de jugar con un pokémon que no sea puto pikachu, debemos aceptarlo y pasar página, como si el mundo hubiera olvidado la existencia de esta aberración. Y no pienso vivir en un mundo así, por eso desde las entrañas del infierno de los videojuegos traigo este insulto para darle un repaso rápido y evitar que vidas inocentes se pierdan jugando a este título. La historia, o ausencia de ella mejor dicho, obliga a un pikachu normal y corriente a competir en carreras junto a otros pokémon a los que intentará vencer, y entre esos pokémon destaca Munchlax, que apareció antes de la llegada de la cuarta generación. Lástima que el pobre se viera siempre involucrado en juegos de mierda. Excepto este pequeño guiño a una generación que aún no había tenido lugar, no hay nada redimible en los malos controles táctiles del juego, que te harán parecer una víctima de Parkinson frotando desesperada la pantalla táctil de la DS en busca de romper una brecha dimensional que te elimine de este plano y de jugar a este juego. El juego intenta plasmar realismo mediante terrenos diferentes con variados efectos sobre nuestra velocidad al correr como bosques frondosos ralentizándonos pero el realismo no queda bien en Pokémon, pues llega un momento en que para ir de isla a isla debemos usar globos pegados a nuestro cuerpo que pincharemos con el stylus para caer con más velocidad, y si caemos muy rápido sobre nieve o rocas, quedaremos inútiles unos segundos del aturdimiento, algo que parece fuera de lugar en su intento realista, pues Pikachu sobrevivrá aunque lo estrelles desde lo más alto posible contra una afilada cordillera de rocas. Si al menos pudieramos controlar a otro pokémon que no fuera la rata icónica quizá le juego obtendría algo de rejugabilidad pero en su lugar su función más guay e innovadora es poder crear tus propios mapas para correr en ellos usando los pokémon que tienes en el cartucho introducido en la ranura de GBA de la DS, algo que solo funciona con Rubí, Zafiro, Esmeralda, Rojo Fuego y Verde Hoja y en una DS, ya que ni la DSi ni la 3DS incluyen esas ranuras, haciendo del juego algo peor. No es que el juego tenga bugs o fallos técnicos, pero comete le que para mí es el peor error de cualquier videojuego: es inconcebiblemente aburrido. 

Los gráficos son feos, la música tiene le mismo efecto que una nana pero sin ser agradable y el simple concepto lleno de potencial es defenestrado de tal forma que no tiene perdón. La duología de PokéPark para la Wii lograría aprovechar mucho mejor el concepto en simples minijuegos sin ningún tipo de sustancia, mientras que Pokémon Dash se siente feliz con ofrecer una experiencia más pobre que la de un fragmento de un juego mucho mejor y arruinarla por completo. Sí, Nintendo quería experimentar, pero Hey You, Pikachu! nos demostró en su día que no hay que alejarse demasiado de la fórmula, algo que por alguna razón, Pokémon Dash decidió ignorar en favor de cagar en el suelo, apilar la mierda en un montículo y saltar sobre ella para revolcarse en esta y comer de ella, regodeándose en su coprofagia. Si hubiera más sustancia o algo más que añadir a esta crítica destructiva ya lo habría hecho pero es que el juego no tiene ni al cortesía de ofrecer un sinfín de cosas que criticar, simplemente se complace con escupir las mismas cuatro cosas rotas y malas en tu cara esperando que hagas algo con semejante basura y como no soy un artista de los que hace esculturas con botellas de plástico, condones usados y electrodomésticos averiados, no puedo hacer nada elegante de este truño virtual, por lo que me bastará decir que este título es un "Satanás vive y nos odia a todos" sobre "el cadáver podrido y putrefacto de Adolf Hitler": este juego no se lo merece ni tu peor enemigo, porque estoy seguro que varios países lo han añadido ya a sus listas de métodos de tortura y si por un casual piensas que es una buena broma regalarle a alguien este juego es que careces de decencia humana y moralidad y no dudarías en matar a tus padres por cinco míseros céntimos, momento en el que debes replantearte la vida en silencio mientras esperas tu final o bien dejas que la soga y la gravedad hagan el resto. A la mierda, este juego casi me hizo despreciar la industria en sí misma.

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