lunes, 23 de marzo de 2015

Animal Crossing: New Leaf


Cruce Animal: Tom Nook y la Conspiración contra el Alcalde
Imagina esto: vuelves a casa tras un duro día de trabajo y al abrir tu consola para recibir una dosis de gratificación virtual todo lo que encuentras son hierbajos, residentes tristes o enfurecidos y una pila de tareas que cumplir para hacerlos felices. Piensas "todo irá bien cuándo llegue a este nuevo pueblo del que me dejan decidir el nombre", pero no, una vez pones el pie en el pueblo... te conviertes en la putita personal de Tom Nook. Animal Crossing es un juego que siempre se ha escondido bajo un exterior mono y dulce, infantil e inocente, inofensivo para todo el mundo, pero algunas de las implicaciones del juego son más oscuras de lo que uno pensaría. Nada más llegar eres nombrado alcalde sin ningún tipo de campaña electoral, casi como si este culto de animales antropomórficos te aceptase a ti, un humano, como su líder, aunque eso es solo una estratagema de Tom Nook para que tomes confianza. La sonrisa dulce y adorabilidad de Canela (tu secretaria, que es literalmente una perra. Tu perra, siendo más específicos, si es que has tomado la errónea decisión de buscar "Animal Crossing" en Rule 34) solo podrán cegarte un tiempo limitado ante la cruel realidad: Nook te ha puesto en deuda debiéndole dinero por la nueva casa que habitarás (que empieza siendo una tienda de campaña), y te pondrá deudas hasta que tu casa ya no pueda expandirse más, del mismo modo en que tu palito de amor se exapande por las noches en la otra casa de Canela. Más allá de las múltiples referencias a porno con una perra antropomórfica, el juego te manda ese falso sentido de seguridad y familiaridad: conoces los vecinos y sus costumbres, puedes incluso ir a una isla tropical al sur para atrapar insectos y peces raros o jugar minijuegos para comprar más objetos poco comunes pero de nuevo, estos simples "sonajeros" solo pueden cegarte de la realidad por un escaso tiempo antes de que repares en el hecho de que no hay escapatoria de ese pequeño pueblo. Sí, puedes visitar otros pueblos si tienes amigos en la vida real, teniendo complejo de inferioridad viendo sus majestuosas creaciones urbanísticas que intentarás en vano de emular y cuándo hayas recolectado todos los fósiles, atrapado todas las mariposas e insectos o pescado todos los peces y salvado todas las obras de arte de las manos del zorro Ladino (sí, los nombres de todos los habitantes suelen ser memes de similar calibre) pero acabarás dándo cuenta y verás que el juego casi nunca te gratificará de forma inmediata: es un juego dónde todo pasa no hoy, sino mañana. 

Al igual que la vida misma, Animal Crossing domina lo de "recoger lo que siembras" y es que si desatiendes un solo día el juego, el ritmo de la vida se para, penalizándote tu infidelidad y acaba siendo el final para los que no somos unos dedicados de la serie. Desde proyectos municipales hasta las mejoras de los edificos dependen solo de ti, solo tendrán lugar si tomas parte en ello, haces algo y esperas a los días venideros, por lo que nunca Animal Crossing te da la impresión de ser un sitio con vida. En tu ausencia Canela podría hacer algo, pero ella solo contiene las peticiones de la población, lo que causa una gran desconexión, pues Animal Crossing intenta demasiado duro ser un simulador de vida real penalizando a la gente con vidas fuera del juego que no pueden permitirse una sesión diaria de revisarlo todo, porque al final caba habiendo demasiados NPCs y edificios que visitar en un solo día y algunos de ellos están limitados a franjas horarias. Por eso para mí Animal Crossing es como la vida misma: una prisión como la propia vida lo es, sin escapatoria, solo dejándote espacio para aceptar tu inevitable destino y cíclica destrucción interior, consumiendo tu vida mediante bienes materiales adquiridos en tiendas o en traficantes o en tours caribeños, usando tus posesiones para sobrellevar esta cruda tristeza que es la realidad, ahogándote en algo demasiado similar a la vida misma como para servir de escape. Tus esfuerzos son inútiles, hagas lo que hagas dependerás de Tom Nook, Tom Nook representa a Dios, pero también a Satánas, te observa en todo instante y es el que urdió este plan para hacerte alcalde y retenerte contra tu voluntad ¿Crees que basta con pedir el traslado a otro pueblo? No... allá dónde vayas encontrarás a otro Tom Nook, otro Sócrates, otra Canela, otros Al y Paca (best pun por cierto), otro Capitán... no hay escapatoria. Animal Crossing es la cárcel eterna de almas torturadas, cuya indulgencia es la propia agonía y miseria de vivir en una sociedad moderna, dónde el mercado y nuestros fugaces deseos rigen nuestra alma. Animal Corssing es el limbo, o el infierno de los limbos, pues en él habitan quiénes dependen de ti. No hay descanso, hay cosas que obtener, metas que alcanzar, medallas para lograr... un camino infinito, sin ningún timpo de conclusión, final o clímax. Un vacío frío de absolutamente nada.

En un tono más serio y menos filosófico, Animal Crossing es la mejor entrega de la serie hasta la fecha: ofrece personalización de personaje más compleja hasta el momento, la posibilidad de decorar incluso el exterior de tu casa y muchas más festividades en las que participar. Mi problema idológico es en al naturaleza de este juego, y el género en particular, pues la serie de Animal Crossing se vuelve restrictiva y el tener que esperar al día siguiente a que pasen cosas no mola. Y no admito el cambiar el reloj para avanzar días porque eso derrota el sentido de "simulador de vida" del juego. Por un lado puedo ver porqué hay gente que adora este juego y sus predecesores, porque encanto y carisma al juego no le falta, pero este género nunca será lo mío y solo lo disfruto en cantidades moderadas y anuales, haciendo que el funcionamiento del propio juego limite mis posibilidades las pocas veces que juego, pues para disfrutarlo debería jugarlo cada día pero así acabaría cansándome ya que no es mi cosa, pero si no juego cada día las cosas no avanzan y... Creo que es fácil pillar mi frustración con este título, así que le daré una puntuación de "Esclavitud no deseada" sobre "Queso manchego": no es un juego para todo el mundo, como Harvest Moon, pero si te gusta Los Sims o quieres sentirte parte de una comunidad animal y jugar a un juego pacífico e inofensivo, este es tu juego. Si vives ocupado y tienes otros juegos que te gusten, no lo recomiendo porque el juego te fuerza a una especie de esclavitud voluntaria, y yo no me ofrezco voluntario. Estáis avisados.

jueves, 12 de marzo de 2015

Super Smash Bros. para 3DS y Wii U


SUPA SMASH BROTHAS 4
Fue un poco extraño en su día ver un anuncio de Mario, Yoshi y Donkey Kong dándose de tortas, pero la idea absurda de personajes de Nintendo golpeándose mutuamente acabó convirtiéndose en una de las franquicias más queridas de los jugadores. El primer título fue un sólido pilar inicial, su segunda entrega, Melee, sigue siendo la favorita de muchos pese a los años, y mucha gente adicta al competitivo detesta Brawl solo por su lenta velocidad y mayor enfoque al público casual y no vanzado, y los gráficos oscuros que trataban demasiado duro de ser realistas no acababan de encajar con todo el color de Nintendo, sobretodo en los monos vaqueros de Mario y Luigi, que deberían haber sido un meme. Años más tarde recibimos la cuarta entrega en la saga que por primera vez vio un doble lanzamiento en dos plataformas distintas y distintas fechas: primero para 3DS y luego para Wii U. El juego ha gustado y ha logrado compartir escena en los torneos junto a su abuelo Melee, pero muchos de los fans siguen prefiriendo el pionero y no este nuevo título, algo que se me hace confuso. Es decir, ya no tenemos a Solid Snake ni la épica campaña del Emisario Subespacial, pero en términos de combate, Smash 4 es el más completo y competente de todos al no incluir fallos que acaban volviéndose mecánicas como el wavedash (antes de que me se me decapite por herejía, quiero recordar que no he jugado a Melee todavía). Teniendo en cuenta que a veces Brawl es demasiado lento, el original en la 64 requiere de más atención al detalle y al favorito de las masas todavái no he jugado. Quizá lo que más llame la atención es la aparición de personajes tanto oscuros y poco conocidos como mascotas que nadie se hubiera esperado en Smash: desde los Litle Macs, las Entrenadoras Wii Fit o los Dúos Duck Hunt hasta personajes memorables como Megaman, Ryu, Pac-man o Cloud Strife se dejan el alma peleando. Si bien mi experiencia con Smash se ha reducido a jugar al original y tratar de vivir una época que pasé de largo y disfrutar con el Emisario Subespacial, ha sido Smash 4 el que me ha introducido al mundo competitivo del juego y dónde he podido florecer como jugador y mejorar mis habilidades, algo que no había hecho en juegos anteriores, y eso sumado a la pun del nombre (el juego es el cuarto de la serie y sale a la vez en 3ds y wii U, 3 + U = 3 + 1 = 4, ergo Super Smash Bros. 4 si juntas los nombres de altas plataformas) hacen de este título uno de los que tiene más encanto. Obviamente siempre habrá personajes que sobren, y Dark Pit, Lucina y el Dr. Mario podrían haber sido simples aspectos alternativos para Pit, Marth y Mario, respectivamente (personalmente Pit, Palutena y toda representación de Kid Icarus debería de haber sido eliminada pero oh well), pero el juego afortundamente nos trae DLC de personajes ya muy queridos por el fanbase y otros que... Ryu, de Street Fighter, fue un regalo venido del cielo, junto a Cloud Stife, de Final Fantasy VII, y fui uno de los que se emocionó al ver el anuncio de Mewtwo, pero otros como Bayonetta y Corrin, de Fire Emblem Fates podrían haber sido remplazados por muchos otros candidatos más merecedores de un puesto en el rostro como Rayman, Shovel Knight, o viejas caras mejoradas y pulidas como Solid Snake, Wolf o los Ice Climbers, incluso si deben ser exclusivos de la versión de Wii U porque en 3DS no se pueden procesar sin romper el juego.

En todo este tiempo, Smash 4 ha visto el ascenso de jugadores como ZeRo y su Diddy Kong, y ha revolucionado de nuevo el fenómeno de los juegos de lucha, eclipsando a sus enemigos, Street Fighter V y Mortal Kombat X. El equilibrio de ciertos personajes es cuestionable, la música sigue tan perfecta como siempre y va de las piezas más aplaudidas hacía los tesoros más ocultos, los colores han vuelto a ser vibrantes e incluso la versión de 3DS funciona a 60 FPS, incluso usando la vieja 3DS. Nintendo sabe la cantidad de fans que hay detrás este juego, por eso trata de dar el mejor producto que puede, incluso si Sakurai no quería en un principio que el juego fuese competitivo, y buscaba una experiencia más orientada al ocio y la familia, no a los torneos y la comeptición. Quizá el criticismo severo de Brawl afectó a Sakurai, y por eso fue tan drástico con la secuela, dónde obtuvo venganza cortando de raíz el modo historia de la entrega previa según un supuesto cabreo que pilló al ver las escenas de la campaña filtradas en internet en muy poco tiempo. Y yo recuerdo esos AMVs con música de Linkin Park y vídeos del Emisario Subespacial de fondo. Todo lo que intento hacer es demostrar mi amor por el Emisario Subespacial pues es un regalo para los que amamos jugar solos y me ha sentado muy mal perderlo por un cabreo momentáneo del productor. Aún así el juego es divertido. Muy divertido de hecho, tanto que incluso gente que no reconoce ni a la mitad del plantel ha disfrutado cuándo los he invitado a una partida y también he podido disfrutar un poco de retar a amigos a duelos singulares. El juego tiene mucho contenido desbloqueable, figuras virtuales para comprar y está pensado para completarse muy despacio, por eso tuve que dejarlo al ver que mi adicción me llevó a completarlo en menos de dos meses. Lo que resulta evidente es que la versión para Wii U está mucho más pulida y es más bonita de ver, pero demasiada gente ignora la versión de 3DS, y haciéndolo, niegan prestar atención a un juego que, aunque considerado secundario y suplemetario de uno mejor, sigue siendo mejor que muchos juegos individuales y completos. Sí, añoro jugar con Solid Snake o usar a Ivysaur y Squirtle con el Entrenador Pokémon, pero Charizard sigue estando y repartiendo Envites Ígneos a diestro y siniestro, y teniendo en cuenta que hay más personajes que nunca, más fases y mucho más que hacer y aprender, es una pérdida con la que se puede vivir.

Nunca conseguiré meterme en todo este mundo de torneos de Smash ni por asomo, pero algo que no dejaré de hacer es defender a la cuarta entrega de Smash cuándo la gente dice que su segunda entrega es mejor, ya sea por nostalgia, fanatismo ciego o un simple interés exclusivo en "ser el mejor", pues lo cierto es que Smash 4 es mucho mejor a todos los Smash que vinieron antes incluso en su forma más débil (para 3DS). Este juego merece una puntuación de "Fiesta" sobre "Ascensor": si quieres divertirte con amigos, olvida los Mario Party y reta a tus camaradas a un duelo a cuatro bandos o pierde horas y horas en los entrenamientos tratando de practicar combos para luego ponerlos a prueba en el online. La cantidad de contenido de este juego y su nivel de pulido brillan en todos los aspectos y si bien los nuevos modos incorporados no son ni dignos de mención, este es uno de esos juegos cuyas mecánicas son de tan buena calidad y tan adictivas que siempre acabarás volviendo para poder echar "otra partidita".