La sal en la herida: el videojuego
Puesto que parece que todo el mundo no puede callarse con la nueva película de Star Wars, lo más apropiado para celebrar a esta franquicia será jugando a alguno de sus tantos de juegos, pero hay una duda en el aire: ¿Cuál escoger? Y si soy sincero, más que dar una repuesta solo me puedo remitir a dos títulos, uno muy bueno y otro más bien mediocre, y hoy hablaremos del mediocre, lamentablemente. Cuándo era mucho más pequeño este juego me parecía el pináculo de la diversión y el entretenimiento y sí, me hizo olvidar cuán rasposas fueron las precuelas de Star Wars, pero me da pena afirmar que ahora que soy un adulto veo solo los fallos de este título, casi del mismo modo en que, cuándo eras pequeño creías que el abuelo temblaba para parecer un sonajero y divertirte con ello, solo para descubrir años más tarde que el abuelo tenía Parkinson, además de una próstata en mal estado. Y eso es este juego: la próstata rota que tenía su encanto años atrás cuándo podías olvidar sus verrugas y protuberancias preocupantes, y que ahora solo parece un sapo peleando por seguir respirando. Sin embargo, hay un indudable encanto en poder elegir al personaje de Star Wars que quieras (mientras sea de las precuelas) e ir a partir bocas ya sea con pistola, sable láser o lanzas eléctricas en el caso de los guardaespaldas de Grievous. Y es que la peor parte de "LEGO Star Wars" es que se basa en los episodios I, II y III de la saga, que no son precisamente los mejor considerados por el público. Además, el juego te forzará a usar a Jar Jar Binks para progresar y si quieres completarlo en su totalidad, puedes prepararte para algo que cabreará hasta al más permisivo y calmado de los fans de Star Wars o los juegos en general. Suponiendo que no uses trucos para tener el código de invencibilidad. Aunque claro, no he mencionado la parte de LEGO en todo esto, y es que tras el relativo éxito de títulos como LEGO Island o LEGO Karts, la compañía juguetera pensó en hacer videojuegos de algunas franquicias de cine o que han sido trasladadas a cine, y en vista de que hoy tenemos cosas como LEGO Piratas del Caribe, LEGO Harry Potter y LEGO El Señor de los Anillos, sobra decir que parece que la jugada les ha salido bien. Pero ¿Cómo es este juego? LEGO Star Wars es en esencia un beat 'em up con elementos de juego de maratón de colección como si pretendiera emular a Banjo Kazooie o a Super Mario 64, y realmente no son malas fuentes para inspirarse, aunque el titular juego tiende a fallar a la hora de captar la parte más divertida de un juego para completar como los que pretende imitar. Al igual que los juegos en los que se inspira, LEGO Star Wars utiliza un mundo externo que conecta a los niveles en la forma de Dexter's Dinner, un local a modo de bar de calle que apareció en El Ataque de los Clones y que te da acceso a la tienda para comprar personajes y extras o a los niveles, así como a un patio exterior en el que podrás luchar libremente contra otros NPC o admirar tu colección de vehículos expuestos como trofeos. El sueño de todo niñato amante de los coches.
Para no estancar el juego, entre la mayoría de niveles de beat 'em up hay fases como la carrera contra Sebulba, la batalla aérea en Geonosis o el combate aéreo sobre Coruscant de La Vengaza de los Sith. Sea como sea el tipo de nivel, el objetivo principal es llegar al final, aunque siempre hay dos objetivos secundarios. En primer lugar tenemos que obtener los diez kits escondidos a lo largo del nivel para construir naves que se expondrán en el exterior de Dexter's Dinner, y que una vez completadas nos recompensarán con muchos créditos para usar en la tienda de Dexter. El segundo y último objetivo secundario, aparte de muy difícil, es indispensable para desbloquear el nivel secreto de Una Nueva Esperanza, que nos permitirá desbloquear a los cuatro últimos personajes jugables (Darth Vader, Leia, un Stormptrooper y un soldado rebelde). A medida que obtenemos créditos al derrotar enemigos, destruir elementos del escenario y usar la fuerza en sitios en los que se puede usar veremos una barra crecer con un color amarillo. El objetivo secundario consiste en llenar por completo esta barra hasta que se convierta en una especie de luz de neón para demostrar que hemos conseguido el dinero suficiente en esa fase ¿El problema? Perder todos los corazones de salud con la barra incompleta genera una pérdida muy grande en la barra y a veces implica reiniciar el nivel desde el principio para jugarlo de nuevo a la perfección, pues el mínimo error podría suponer un fracaso irremediable. Afortundamente tenemos un código de invencibilidad que anula por completo las penalizaciones por morir ante cosas que ni la inmunidad cubre como caídas, haciendo el proceso algo más fácil de llevar y de digerir. Además de los personajes secretos y la exposición de los vehículos desbloqueados, hay extras que hacen el juego más fácil o ridículo: desde ponerle bigotes a todos los personajes hasta hacer que todos los sables láser sean escobas y pasando por cosas como hacer todos los sables láser de color morado, estas pequeñas tonterías y una jugabilidad sencilla hacen de este el juego perfecto para distraer a sobrinos pequeños si es que los tienes. Sin embargo, en manos de un adulto, la mayoría de controles del juego se sienten muy ortopédicos y alejados de como debería sentirse formar parte del universo de Star Wars, sobretodo cuándo tu jedi o sith se ve apabullado con ataques que no dan cuándo sí deberían tratando de defenderse de una horda de droides que parecen no fallar absolutamente nada. Al menos la banda sonora es reminiscente de las películas y tan épica como siempre, aunque el mayor problema del juego sea no tener también para jugar al resto de personajes de la trilogía original como Luke, Han o Boba Fett, porque, seamos sinceros, Boba Fett niño desarmado e inútil en combate no es lo mismo que Boba Fett adulto cazarecompensas. Ni siquiera Jango Fett es tan guay, aunque me guste su estilo más limpio y militar.
En resumen, LEGO Star Wars es una leve diversión si necesitas saciar tu sed de Star Wars, pero es como jugar con tus cromos de futbolistas y pretender que en realidad juegas a Oliver y Benji. Si es que Oliver y Benji tiene un juego. El caso es que es un poco más entretenido que eso, solo un poco, así que por unos fallos que podrían haber sido pulidos con más mimo y detalle y por ser la metáfora perfecta de aperitivo insulso en forma de videojuego, le doy a este título un Jar Jar Binks moribundo sobre diez: se está muriendo, y eso es bien, pero sigue vivo, y eso no es bien. Si de verdad te gusta Star Wars en lo profundo de tu alma ya habrás jugado a este juego, sino, mejor juega a LEGO Star Wars: La Trilogía Original, o pásate a algo realmente bueno con Star Wars: Battlefront II en Playstation 2, que es como el niño Jesús quería que se jugara a un juego de Star Wars y no con piezas de LEGO por doquier.



