Rastan el Bárbaro
Viajemos a finales de los ochenta por un rato y recordemos las cosas que estaban de moda: mucha gente no podía quitarse de encima su chándal fluorescente morado y verde, todos tenían un cubo de Rubik e incluso estos salían en las noticias en reportajes serios como una especie de Pokémon del momento, Michael jackson seguía reinando y aún existía una profunda fascinación por E.T. El Extraterrestre y Conan el Bárbaro, películas de principios de la década, una basada en la imaginación de un director que terminaría cayendo en picado en cuánto a calidad de sus películas, y otra basada en la obra literaria de Robert E. Howard, sin embargo, hizo mucho más para la popularidad del personaje la película de Schwarzenegger y esa fama podía sentirse, pues solo un año después de la película del futuro Terminator, apareció He-Man montando sobre un tigre verde semidesnudo provocando que más de un joven espectador descubriera que el físico masculino le resultaba más interesante que el femenino, y quién podría culpar a esos pobres chicos, todos anhelamos en el fondo el tierno abrazo de un culturista disfrazado de nórdico. En Taito el hype llegó un poco más tarde, pues tardaron cinco años en responder a la popularidad de Conan el Bárbaro con un juego que enfrascaba y retrataba esa actitud varonil que hoy en día sería acusada de misógina y patriarcal, ante lo que una mente racional solo puede apuntarles con el dedo a esos idiotas el título de la obra y el personaje para enfatizar que hablamos de un bárbaro, no de un gentleman refinado y con elegancia, y que del mismo modo que muchas mujeres necesitan de vez en cuándo apagar el cerebro e ir de compra "con las chicas", a veces otra gran parte de hombres proporcional a la femenina necesita apagar sus cerebros y darse de cabezazos entre unos y otros como hermanos, porque incluso los sujetos más andróginos a veces quieren abrazar su masculinidad o femenindad y no hay nada de malo en eso si ocurre en entornos controlados, personalmente creo que mejor que las futuras generaciones hundan sus frustraciones en mundos ficticios que matándose entre unos y otros por haber votado al candidato a la presidencia que ellos no querían como una especie de niños mal criados incapaces de aceptar la democracia. Nada representa mejor el mensaje de "el amor aplacará el gobierno de Trump" que ir a apalizar a la gente mayor que votó por el que realmente es el menor de dos males y el mejor con potencial memetizador y ¿Por qué he tomado este desvío tan absurdo y políticamente cargado? Porque algo similar ocurre con dos juegos de arcade basados en Conan el Bárbaro y hoy vamos a hablar, no del malo de la clase, sino del menos brillante de los dos alumnos: Rastan. Un sidescroller producido por Taito con mucha más inspiración en Conan que el otro juego del que hablaremos otro día.
Así que ¿Cómo funciona Rastan? La verdad es que es muy simple: vas de la izquierda a la derecha de la pantalla para atravesar el mapa y pasar a la siguiente fase para así acabar en un castillo dónde eliminas a un jefe y pasas al siguiente castillo, algo francamente estándar. El problema lo crean las diferencias de jugabilidad frente a Black Tiger, su mejor competencia, que salió también el mismo año. Eso sí que es echar sal en la herida. Aunque en este episodio ha habido ya muchas coincidencias de fechas para pelis y juegos, Rastan y Black Tiger son muy distintos en su forma de ser percibidos, y por el bien de no spoilear Black Tiger, me centraré en hablar de Rastan: en el juego de Conan el Bárbaro que no lleva la marca de Conan el Bárbaro, el movimiento está algo limitado, nuestros ataques son un simple tajo lateral, una estocada hacía arriba y otra hacía abajo, podemos reemplazar nuestra espada inicial por otras armas como hachas o mazas que funcionan igual pero imagino que con un ligero bonus de daño que no he podido identificar y solo la espada de fuego parece diferente al permitirte arrojar bolas de fuego como proyectiles. El diseño de niveles es una línea recta con varios caminos que llevan a la misma conclusión y apenas varían la dificultad, pero eso es solo en las áreas abiertas, porque en las cerradas es un recorrido lineal del que no se debe alejar uno, básicamente porque no hay más dónde ir. Mi mayor "picor" con este juego es el salto de nuestro héroe titular, Rastan, que necesita que aprietes el botón más rato y con la dirección previa de hacía dónde quieres saltar. Este punto sería minúsculo e indigno de mención a no ser que el salto fuera una mecánica irrelevante, pero es crucial para saltar precipicios en el momento justo y llegar a la altura de salto como para agarrarse a las cuerdas que cuelgan del techo, pues algunas de las últimas mazmorras requieren control de los controles, valga la redundancia. La mayoría de enemigos se echan hacía ti como zombies y la única variedad notable son las quimeras y su poder de arrojar proyectiles, el resto apenas muestran diferencia alguna, siendo solo mencionable los guerreros con armadura de los castillos, que si bien funcionan como una réplica de ti capaz de atacar de vuelta solo son dignos de mención por su resistencia aumentada. Rastan será un hombra capaz de ejecutar arpías y demonios con su mandoble de confianza pero se hace daño si toca agua, porque no ducharse es muy metal. En cuánto a la música, no tengo mucho que comentar dada su falta de sabor pero esos gráficos arcade son el amor de mis ojos y me gustaría ver más juegos usar ese estilo que a la vez parece tan definido pero también parece hecho en un suspiro sin mucha dedicación. El resto de ports del juego... he oído que son malos y he visto algunos, pero la versión de recreativa es la que se debe tomar siempre, con la versión de Master System quizá ocupando el segundo puesto pero eso es carne de otra review. Al menos algo bueno que puedo extraer de Rastan es que despertó mi fascinación por la mitología nórdica y todo el rollo de la fantasía medieval, aún si luego descubriría cierto juego que, en términos de videojuegos, me haría más propenso a preferir la ciencia ficción sobre la fantasía medieval. El caso es que en el juego pueden verse pedazos de brillantez en su elaboración de múltiples sendas para el mismo nivel que terminan en el mismo punto, al más puro estilo de Sonic, pero al parecer las prisas de forzar ese juego al mercado terminaron hundiendo esa originalidad a cero para producir algo en masa y quiero recordar que esas "marchas forzadas" fueron cinco años, yo mismo me critico por ser tan inconsistente con mis entradas pero creo que incluso yo podría apañar algo en mi campo de dominio si me dan cinco años de tiempo y no me presionan más allá de "tenemos que terminarlo antes de que la gente se olvide de esta moda". Es triste ver una posible joya arcade volverse mediocre o regulera, pues cada oportunidad perdida y diseño cuestionable de niveles me lleva visionar a los diseñadores discutiendo con los de márketing: "-Señor, si nos dan más tiempo podríamos hacer el combate más fluído y menos robótico, hacer los jefes más interesantes y difíciles en lugar de hacer los niveles de plataformas difíciles de forma artificial incluso hacer una historia que no tenga que ser buena pero sí lo bastante ridícula como para ser memorable -...he dicho que quiero un juego de matar que parezca de Conan el Bárbaro sin ser Conan el bárbaro. Ahora trabaja, no te pago para ser creativo y bueno, te pago para que me des provecho"
Es triste que Rastan nunca vaya a aparecer en un título de Smash, pero puedo vivir con eso porque Rastan me ha dado bellos recuerdos de infancia: llegar a casa tras un cumple en el Burger King con una figura de He-Man y querer revivir la fantasía de un salvaje de pecho depilado matando monstruos malos solo para que, reticentemente, mi padre me pusiera en el MAME al fuerte Rastan y tener mis pequeñas neuronas de niño explotando es algo que no olvidaré nunca. El juego es lento, y no porque sea largo, sino porque el movimiento en sí tiene mucho peso, o mejor dicho, atacar da peso a Rastan mientras que andar puede ir como un avestruz y solo ahora me doy cuenta de esa pequeña situación en términos de la jugabilidad, creo que eso era la forma que creyeron que sería mejor para aportar peso al movimiento de Rastan, quizá en lo que podría ser una especie de Dark Souls en 2D. Ahora solo falta que Rastan tenga una lore interesante y buenos bosses. Sorpresa, pero no los tiene. El encanto de este bárbaro que no es de ninguna forma Conan pero al que le gustaría ser Conan terminó de perderse años atrás aún si los que lo jugamos recordamos como si fuera ayer cuándo todo lo que costaba vivir la fantasía de ser un héroe sin modales musculado era echarle unas monedas a la maquinita o en el caso de los más afortunados, emular eso en un Windows XP. Porque espero que mi memoria no me falle, pero no recuerdo a los Windows 95 o 98 pudiendo con MAME, aunque entonces yo era joven y estúpido y no me entaraba bien de esas cosas. Ahora soy adolescente y estúpido y por lo tanto creo que eso se traduce en un "Macho Man" sobre "eh, podría ser mejor pero no está mal", es decir, un aprobado justo porque esa nostalgia nos permite tolerarlo pero la capacidad crítica nos impide hacer el ojo gordo a sus pegas. Recomiendo jugarlo con una jarra llena de cerveza y de fondo música que se escuchase a finales de los ochenta, preferiblemente entre 1987 y 1990.

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