domingo, 23 de agosto de 2015

Digimon Battle Spirit


Super Smash Digimon
En los noventa había una rivalidad muy pronunciada entre Pokémon y Digimon, los primeros tenían los mejores juegos mientras que los segundos tenían suerte si sus juegos salían de Japón pero les quedaba la victoria de poseer el mejor anime entre las dos franquicias. No contentos con perder la batalla en las consolas a Pokémon, que, al menos en occidente, empezó siendo una serie de dibujos animados, Digimon, que empezó siendo un videojuego (una variante de Tamagotchi), lanzó la batalla directamente a las consolas tanto de Nintendo como de Sony, con algunos RPGs, algunos juegos de lucha y ¿Juegos de karts? El juego de karts de Digimon que imitaba descaradamente a Mario Kart será el tópico de otro análisis pero en lo que a juegos de lucha se refiere, Bandai fue por la ruta chapucera y relanzó en la Gameboy Advance dos juegos que habían salido para la Wonderswan Color, una consola exclusiva de Japón. El resultado fue una curiosa reiteración de otro juego inspirado en Super Smash: DreamWorld TV Mix Fighters, donde, por algún motivo, podías combatir contra Optimus Prime o Bomberman siendo Simon Belmont o Solid Snake, antes incluso de que Snake se colase en el Brawl. La idea de ese juego era que, para vencer, en lugar de destruir por completo la barra de vida de tu oponente como en todos los otros juegos de lucha o arrojarlo fuera de la pantalla como en Smash, debías golpearlo. Golpear a los enemigos les hacía soltar esferas de color que debías recoger y estas generaban puntos, ganando quién acumulase más puntos. Ser golpeado por otra parte te hace perder esferas a ti y recoger las propias no te da puntos pero sí ayuda a impedir que el oponente que te ha golpeado reciba esos puntos. En cuanto a personajes, el juego incluye a personajes de la serie original como Agumon y Gabumon, de la segunda temporada como Veemon, de la tercera como Guilmon o Renamon y algunos añadidos que aparecen en varias como Sukamon, el digimon en forma de caca. Cada digimon posee ataques básicos, alguno especial que hace más daño y uno a distancia, y en mitad de la batalla aparece un Calumon volador, el digimon que lo toque primero digievoluciona a una de sus etapas finales y empieza a repartir pana. Por ejemplo, si lo toca Agumon se convierte en WarGreymon pero si el que lo toca es Sukamon este se volverá en Etemon, el mono que cantaba con un micrófono. En este estado es imposible recibir daños y los ataques se vuelven más poderosos y fáciles de acertar, procurando así más esferas que arrebatarle al oponente, lo que hace que en un duelo entre dos jugadores humanos, pueda ganar el que tenga la suerte de digievolucionar más aún si es el jugador con menor habilidad y control del juego. Jugar al modo historia y alcanzar unos criterios permite desbloquear a personajes secretos como BlackAgumon, que es idéntico a Agumon normal, Impmon, que aunque no puede digievolucionar en Belzeemon está roto ya de por sí y todo concluye con una batalla final contra el típico digimon final que es un cruce entre un dragón, un zombie y un robot y queda excesivamente grotesco comparado con los otros adorables digimon. La dificultad de la pelea depende mucho del digimon que hayas elegido y si conoces bien sus movimientos pero con unos intentos en vano para practicar no debería suponer ninguna tarea imposible.

Como todo juego de lucha, la vastedad del contenido no viene de la variedad de niveles, enemigos o la historia sino de las horas que le puedas o quieras dedicar a perfeccionar tu forma de combatir, aún si aquí la forma de enfocarlo se asemeja más a un juego familiar que a un juego de lucha puramente hardcore. Si alguna vez te has molestado en buscar información del juego sabrás que pese a ser mediocre y no muy rejugable, hay versiones que no salieron de Japón que hacían a Patamon y Gatomon jugables entre otros, añadiendo así quizá más variedad y diversión a un juego que no tiene demasiado para ofrecer, lo que me deja con todavía menos que añadir para su secuela, Digimon Battle Spirit 2. Mi veredicto para este juego es un "DemiDevimon" sobre "SkullGreymon": meh. Puede ser divertido si lo juegas con amigos, en un live stream o por la gracia o estás en el humor correcto pero la falta de decisión de este título a la hora de decidirse entre si ser un juego casual o un juego extremo lo hacen una experiencia solo memorable por los digimon involucrados, por los que cada uno tendrá su nostalgia propia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario