Dicen por ahí que eso de los gustos son algo personal e individual de cada uno, historias de que "para gustos colores" o "a cada uno lo suyo", y casi siempre viví con eso en mente pero esa afirmación categórica solo se hizo más dudosa cuándo pensé en un juego de mi infancia al que le tengo un cariño especial: Black Tiger. Y con la llegada al mundo de Black Tiger, vino la forma perfecta de descubrir quién es humano y quién en el fondo es un alien, porque si la premisa detrás de Black Tiger no te suena épica o desperta tu interés, estoy convencido que lo que circula por tus venas no es sangre: eres un bárbaro armado con un mayal que debe derrotar a tres dragones, pero no a tres dragones cualquiera, a tres dragones hermanos que un día de buen rollo deciden llevar a cabo un golpe de estado, volviéndose en la versión dráconica de Hitler, Mussolini y Stalin, reales dictadores tal y como estipula el propio texto de la intro del juego, y por si no fuera poco hay un momento del juego que aparece ante el jugador como una epifanía y es cuándo te das cuenta de que luchas contra demonios, ogros y momias que escupen fuego dentro de una catedral gótica mientras tratas de alcanzar a un jefe que es un dinosaurio samurái antropomórfico con una katana en cada mano y recuerdas que esto es obra de tres dragones dictatoriales ¿Suena ridículo? Sí ¿Suena divertido? Sí ¿Es realmente divertido? Puedes apostar todos los ahorros de tu vida a que sí, este juego es de lo mejor que puedes jugar en una máquina recreativa o emular en el MAME como hacía yo en mi infancia, y menudos recuerdos me produjo eso, cientos de horas de diversión con juegos de los que solo recuerdo el nombre de un cuarto de ellos: Elevator Action, Popeye, Mr. Do!, Space Panic, Pooyan, Tron, Zaxxon, Congo Bongo, 1942, Rush'n Attack, Q*Bert, Tempest, Rally X, Venture, Scramble, Carnival, Yie Ar Kung-Fu , Xevious, Galaga, Centipede, Bad Dudes, Rastan, Daytona USA, Jungle Hunt, Golden Axe, Street Fighter II, Ghouls 'n Ghosts... Aún así ninguno me parecía tan increíble como Black Tiger, y fue un suplicio los años que pasé recordando sus imágenes mentalmente pero sin recordar cuál era su nombre, y solo espero vivir lo suficiente como para recordar muchos más juegos, especialmente uno que era como Xevious pero con los enemigos y la ambientación de mitología medieval y el avión siendo un ángel.
Tras esta total escapada por los cerros de Úbeda, mencioné en mi análisis de Rastan que ahí el protagonista tenía un peso real solo al atacar y aunque aquí también tenemos peso, la filosofía de atacar en el momento correcto se reemplaza por atacar todo el rato ya que nuestro ataque básico no solo cubre una distancia considerable sino que por alguna razón arroja cuchillos pequeños en un cono para cubrir aún más terreno, algo absurdo pero teniendo en cuenta como posicia el juego muchos enemigos y planea que les plantes cara eso cobra mucho más sentido, además de que muchos enemigos de no ser por eso serían auténticas esponjas de golpes, por eso quizá la forma de combate en Black Tiger parezca fruto de un análisis tardío del juego en desarrollo cuándo no podían hacer marcha atrás. Pero no hay nada de qué preocuparse porque Black Tiger (sí, el protagonista se llama Tigre Negro, un negro muy incompetente para lo que se supone que es un bárbaro) maneja su cuerpo con mucha más fluidez que Rastan, quizá porque Black Tiger no quería imitar al gobernador de California en sus días de oro antes de parecer una pasa. Pero las diferencias con Rastan no terminan ahí, pues en Black Tiger los mapas son mucho más abiertos y funcionan como una mazmorra menos lineal que explorar hasta hallar al jefe de la misma. Sí, algunas sufren de una estructura lineal como una que es un ascenso constante hacía la batalla con el jefe y otra que es tan abierta en las secciones de trepar que puede parecer laberíntica y derrochar demasiado de tu tiempo si no conoces la arquitectura pero el resto de cosas son perfectas: destrozas vasijas a golpes de tu mayal y enemigos, adquieres ss puntos y descongelas a ancianos petrificados que todos visten igual y tienen el mismo aspecto y que al despetrificarse te dan dinero, te permiten comprar armas mejores y una armadura más resistente o incluso recuperar vida, funcionando así como tiendas de un solo uso o incluso pueden darte un consejo vago y las gracias e irse reflejando así la vanidad humana en algunas personas o simplemente el carácter cruel y tragaperras de este juego. A diferencia del no-tan-bárbaro Rastan, Black Tiger puede atacar con mayor fluidez incluso saltando o colgado de barras sobre las que puede trepar, y aunque sí, Rastan también lo podía hacer, Rastan no podía hacerlo a la velocidad de un jodido fusil como lo hace Tigre Negro y eso hace que aplastar enemigos sea muy divertido y eficiente, al menos más que en ese otro juego que ya he mencionado tantas veces. Y lo mejor es que los enemigos complementan todas las direcciones y arcos de ataque que Tigre Negro puede relizar: enemigos que se limitan a avanzar y retroceder con su escudo alzado, montones de gelatina que solo pueden ser atacados una vez caen del techo y se materializan, demonios que se teletransportan arrojando bolas de fuego, serpientes enroscadas a las barras que debes trepar y que conviene que elimines previamente a hacer el salto a las barras que custodian, monedas inmortales que debes evitar como la peste y que suponen un peligro en el terreno original en lugar de la clásica lava, momias que escupen fuego pero que en esencia son igual que los ogros con escudos que avanzan y retrodecen dando hachazos al aire, diablillos tocapelotas que empieza siendo un boss y luego se vuelve un enemigo recurrente en lo que es una demostración genial de cuánto el jugador ha mejorado de una fase a la siguiente... Y los bosses. Serán repetitivos, pues solo hay tres dragones que funcionan igual y son los "marcadores" de las tres etapas de este juego sin la historia suficiente como para tener capítulos o etapas, las cabezas saltarinas a las que te efrentas en el primer nivel y forman un tótem solo para reaparecer en una fase posterior siendo ahora cuatro y luego aparecen en individual como enemigos o los dos casos de un dinosaurio antropomórfico llevando una armadura de samurái y una katana en cada mano y tenemos uno de los planteles más interesantes de monstruos a los que un héroe querría poder descabezar. Pero no voy a alargar esto más: sí, la música puede hacerse repetitiva y francamente muy irritante, los gráficos no le gustarán a todo el mundo pero existe la variedad suficiente de estancias: desde la ya mencionada catedral gótica con vitrales de fondo, las catacumbas de una fortaleza e nla que puedes ver huesos de dragones fosilizados en las paredes e incluso una fortaleza celestial en las nubes, Black Tiger tiene un encanto especial del que muy pocos juegos incluso hoy disponen.
Pero todo sea dicho, es un juego difícil. Si no sabes lo que estás haciendo, parecerá que estés jugando a la incepción 2D arcade de Dark Souls pues al igual que el juego de From Software, se te castiga por avanzar a lo loco y no gestionar tu entorno y los enemigos que hay en tus inmediaciones, solo un jugador tan paciente como hábil saldrá vencedor en Black Tiger, y debo decir, que este sería un juego en el que alegremente perdería todo el contenido de mi monedero tratando de superar, pues aquí el desafío se siente más "desafío" y menos "dificultad injusta mal programada". Este es un juego estúpido, pero sabe que es un juego estúpido, y aún así solo debo decir que fue un juego hecho por Capcom, el Capcom de antes por lo que sabes que estás apuntado para una serie de cruel dificultad pero buen diseño de niveles. Recuerdo estar simplemente fascinado por la animación del protagonista siendo empalado por el lecho de pinchos que había en algunas fases y recuerdo muchas veces matándome a propósito en el juego solo para ver esa animación tan increíble. Quizá uno de los menores aspectos del juego es que hay llaves, estas abren cofres con artefactos que solo existen para dar puntos, a veces armas o armadura y en más ocasiones que no, un diablillo escondido que se va para reaparecer en otro punto de la pantalla y molestarte con bolas de fuego. Otras mucho peores son las situaciones en que los cofres son trampas que te hiere ne invocan columnas de fuego para atacarte y hacerte aún más daño. Y al más puro estilo Ghosts 'n Goblins, Tigre Negro termina por quedarse en paños menores si recibe muchos golpes y al morir se vuelve esqueleto y se desvanece en fuego negro. Cuánto más lo pienso más parece que Black Tiger es el resultado de una noche calenturienta entre Ghosts 'n Goblins, Rastan y Salt & Santcuary antes de que Salt & Sanctuary existiera pero sabiendo que tanto Rastan como Black Tiger salieron el mismo año menos realismo tiene esa ridícula teoría que solo es una exageración hipotética y más se acerca a la realidad de que "Tigre Negro le puso las cosas muy difíciles a Este-No-Es-Conan-El-Bárbaro al ser un juego igual pero cien veces mejor y más dinámico". Cada nivel tiene además entradas secretas a mazmorras dentro de la mazmorra para acumular puntos y dinero y comprarte esas mejoras que no necesitarás si eres un jugador divino y sensacional, pues al final todo resulta en Tigre Negro salvando el día, matando a los tres hermanos dragón dictatoriales y volviéndose amo y señor de todo, rey, teniendo a su reina a su lado y resultando con que todo el juego era él contando un flashback. Parece que alguien hizo Las Arenas del Tiempo antes que el Príncipe de Persia.
No hay mucho más qué decir de este juego: es fenomenal, fantástico, de los mejores arcade que hay, pero sus ports dejan mucho que desear. En mi opinión, o juegas al arcade emulado en un MAME o te conformas con el port para la Commodore 64, que es el único que luce bien y es mínimamente jugable. Si lees esto, quizá sea ya un poco tarde para regalarte el honor de tener a Black Tiger como un recuerdo nostálgico de tu infancia, así que regala el recuerdo a tus hijos e hijas porque si hay un juego que me trae buenos recuerdos de mi padre, es este. Y hay más, pero esos son para futuros análisis. Le doy Tigre Negro un "nostalgia overload" sobre diez: no existe forma alguna de que yo pueda ver a este juego de una forma totalmente objetiva así que si confías en mi subjetividad y gustos te recomiendo encarecidamente que lo pruebes y juegues que no te decepcionará y seguro que pasas un buen rato.

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