domingo, 26 de octubre de 2014

Minecraft


HEILcraft / Mein Kampf / Shitcraft (decide tú el título)
Cuándo iba a la ESO, había juegos de los que todos hablábamos sin parar, y uno de esos era Minecraft, la creación de un hombre llamado Markus "Notch" Persson, alguien que acabaría siendo mejor persona que su aberrante creación. El señor Notch tuvo la idea de hacer un videojuego que fuese básicamente LEGO en primera persona con elementos de supervivencia, y la fórmula pareció funcionar pues solo en España se produjo una plaga de niños rata que eyaculaban ante la sola mención del juego o su creador. Y de ahí vienen muchos de los problemas del juego: en ningún momento se te da un objetivo a seguir y se espera que sepas a priori en qué te metes, porque nada es tan inmersivo en un juego que tener que salir del juego para ver guías online de qué diantres hay que hacer para sobrevivir. Si obviamos el factor de que los tutoriales del juego están peor llevados que los hijos de un matrimonio cani-choni, tenemos un sistema de combate que pretende emular a un juego de rol de acción en primera persona y que soprendentemente funciona (suponiendo que uses arco y flechas, para cuerpo a cuerpo es otra historia). La música es probablemente el único elogio que se me ocurre del título, que nos regala piezas de violín cuándo la luna se alza y hace a los enemigos más peligrosos. Siendo la creación el elemento fundacional de este título, hay un modo en el que solo se construyen cosas usando recursos infinitos y que han permitido la creación de cosas realmente admirables y fascinantes: recreaciones de las Minas de Moria a tamaño completo, un Halcón Milenario gigante, el Muro de Juego de Tronos... Si hay algo que amo de Minecraft es lo creativa que puede ser la comunidad con todo esto del apropiadamente titulado, modo creativo, sin embargo un rápido vistazo a la comunidad es probablemente el peor recordatorio de todo el daño que puede hacer y ha hecho Minecraft: porno de figuras cuadriculadas con menos sexappeal que una astilla, gente que grita y golpea si escuchan una sola crítica de su juego, el simple hecho que la comunidad ha hecho mods que mejoran el aspecto y funcionamiento del juego y simulan otros juegos o películas porque sin esos modos de juego, HEILcraft se vuelve sumamente aburrido y repetitivo hasta que decide copiar y meter Pokémon, los Juegos del Hambre o un RPG dentro de su jugabilidad y todo por mano de los fans, no del creador del juego.

Y eso es en esencia lo que se puede percibir: Notch creó algo sin terminar que funcionaba mejor como herramienta creativa que como juego de supervivencia y se lo dio al mundo, dejando que el mundo lo moldease en algo completo porque a su autor le importaba muy poco el juego que había creado, solo quería el dinero (y no lo culpo, pero esa actitud no es la de alguien que ama su trabajo). El final llegó cuándo Notch vendió el juego y se forró a costa de dejar que manos ajenas hicieran y deshicieran a voluntad en su creación, una que a él ya no le importaba y que nos ha dado los peores vídeos musicales y contenido en Youtube posible. No en vano, la fanbase de Shitcraft es referida como una epidemia, como una peste negra, como un cáncer, porque al igual que los bronies que intentan "Ponificarlo" todo, los fans ciegos de Minecraft intentan "Minecraftizarlo" todo y predican como oradores religiosos de lo bueno que es su juego y de que no devolverían al mundo sus casi mil horas invertidas en crear casas mediocres en un mundo de bloques. El juego posee una historia (o falta de una) y técnicamente se puede completar si uno viaja al inframundo y se enfrenta a un dragón antiguo en una de las tramas más originales del universo (sarcasmo), y para verter más sal en la herida, los patanes de Telltale Games han hecho una serie episódica (porque esos idiotas son capaces de todo menos de hacer un juego completo, ineptos sedientos de dinero), en la que Mein Kampf de Notch se convierte en un juego lineal con una trama y que espero no tener la mala suerte de jugar nunca. Lo curioso es que, al igual que Apple, este juego nació en la premisa de ser la creación de un solo hombre y que los que lo jugaban eran diferentes de la multitud, pero con el tiempo se ha convertido en la mayor basura mainstream posible y que si Minecraft y Apple siguen triunfando es por una comunidad tan resistente como repulsiva que no está dispuesta a que su perro, que solo sabe hacer un truco, muera, aún si eso sería lo mejor para el animal.

Para que un juego que se regodea en ser creativo se le atragante a alguien tan creativo como yo, hay que romper algún tipo de barrera, y del mismo modo en que Minecraft no rompe ninguna barrera de inovación y no logra siquiera diversión para el individuo con más de una neurona en la cabeza, yo rompo una barrera y una lanza y mi alma por el poder decir que Minecraft es un juego horrible que no debería siquiera ser considerado videojuego y que si bien ha atraído a mucha gente, no les ha dado suficiente profundidad para quedarse y explorar más juegos, solo los ha hecho adictos a la droga de nula calidad que es HEILcraft. Por eso le doy una puntuación de Leslie Jones sobre diez: el mundo estará mejor si olvidamos que existe y dejamos de defenderlo solo porque es diferente al resto, porque como juego y persona, ambos son bastante mediocres y reprochables, y los medios solo los defienden para no parecer viejos gruñones y racistas que no se adaptan a los tiempos. Patético.


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