Bakuganmon
Cuándo la serie Bakugan llegó al mundo, más de uno la sometió a críticas de ser una copia de Pokémon, cuándo lo más criticable es que fue primero una serie de televisión, luego una mezcla entre juego de cartas y juguete y finalmente, un videojuego, algo que, tras haber jugado a los dos títulos que la serie debe ofrecer (sí, omito el tercero por motivos obvios), me sienta mal. Me sienta mal que la falta de previsión de las mentes detrás de Bakugan no hubieran planificado o previsto mejor el hacer una buena franquicia, porque si bien el concepto tiene potencial en varios campos, es en el mundillo de los videojuegos dónde Bakugan podría haber perdurado como un auténtico competidor de Pokémon. Por lo menos de haber empezado como videojuego, quizá Bakugan hubiera sido un Yo-Kai Watch que de verdad hubiera podido amenazar al imperio de Pokémon. Para los no versados en dibujos animados de adolescentes jugando a tirarse las bolas unos a otros, Bakugan va sobre unas criaturas esféricas que caen del cielo y que los humanos pueden usar en batallas al estilo de Pokémon pero con elementos de juego de cartas como pasa con Yu-Gi-Oh, por lo que si bien en el mundo de Bakugan cada monstruo tiene una potencia fija, siempre habrá cartas para invertir las fuerzas o dejar que sea un tiro de moneda el que decida, cosas muy estándar para los juegos de cartas o de colección de monstruos pero muy bien conjuntados y combinados. Si bien la serie logró gustar a muchos que la vimos en nuestra adolescencia y parecía una buena alternativa a la serie de dibujos de Pokémon, el juego físico de Bakugan con cartas metálicas fue algo que quedó relegado a ser comprado por coleccionistas con fortunas que simplemente disfrutan de comprar juguetes caros y difíciles de encontrar, similar a lo que pasa con Skylanders, que acaban teniendo una colección más grande los que menos van a usar las figuritas para jugar. A veces no entiendo a la humanidad. No hace falta decir que caí en las redes de Bakugan y acabé por amasar una pequeña colección de estas bolas de diversos elementos y soy feliz pudiendo decir que tengo conmigo un pedazo de la última mitad de los 2000, antes de que con 2010 llegase la aparente muerte de la franquicia.
Lo más sorprendente es que con una serie medianamente popular estrenada en 2007 y algo que los coleccionistas consumían religiosamente, se decidió hacer videojuegos sobre Bakugan, concretamente seis, aunque de esos seis solo dos merezcan mención por su calidad y lo que podrían haber sido de haber evolucionado en series prolongadas de juegos, mientras que los otros cuatro son más bien fáciles de olvidar y solo dos de esos cuatro son realmente "importantes" para la trama, ya que uno de esos cuatro es un juego online que ya cerró sus puertas, otro una recreativa en japón, el tercero es una estúpida recopilación de minijuegos y el último de ellos es un simple y aburrido tower defender como los que hay en móvil por un euro, solo que aquí te lo venden a precio completo. Ahora bien, los dos juegos que nos quedan por mencionar: Battle Brawlers y Defenders of the Core (o Defensores de la Tierra como es llamado en España), son francamente buenos juegos. Muy buenos juegos, aún si cortos, y que dan ganas de más, solo para darse cuenta de que, no hay más. Pero en lugar de deprimirnos, hablemos de qué hace a Bakugan Battle Brawlers para DS, Wii, PS3 y 360 un juego tan especial.
No solo debemos contar con el hecho que el juego es igual en todas las consolas, queriendo decir que en DS tendrás la misma experiencia que en PS3 solo que con gráficos reducidos, algo que se agradece y que es poco común (normalmente la versión de DS sería totalmente distinta y mucho peor), sino que el juego ofrece la experiencia que uno se esperaría: las normas son las mismas que el juego físico y los monstruos cobran vida como en los dibujos, así que es lo mejor de ambos mundos. El gran problema es que muchas veces el poder de nuestro monstruo será lo de menos, pues antes de cada combate se hace un minijuego breve y sencillo para ganar poder y gracias a esto, si somos lo bastante buenos en ellos, nuestro monstruo más débil podrá ganarnos cualquier batalla. Todo esto surge para equilibrar la jugablidad del juego físico frente a la versión virtual, por lo que las cartas actúan de formas distintas a como deberían, haciendo que, por ejemplo, en un combate se ignore por completo el minijuego previo y gane el que ya tiene más puntos, o bien se cambia el minijuego que la carta base estipula que hay que jugar por otro al que el jugador está más acostumbrado. Los minijuegos para ganar potencia van desde trazar la silueta de un ocho lo más rápido posible hasta a hacer explotar burbujas con el stylus o rascar la pantalla, y el problema es que, una vez lo sabes, todo lo que necesitas es llenar tu baraja de cartas con el minijuego o los minijuegos que te resulten más sencillos para así no tener ningún problema: en Wii es casi imposible perder el minijuego de agitar el wiimote, del mismo modo que en DS el de rascar la pantalla es una victoria garantizada, que se traduce en que el minijuego de hacer girar el joystick derecho sea el más fácil en PS3 y 360 si pones la palma de la mano y la giras como un maníaco. El juego solo se hará difícil si te atreves a meterte en las cartas del enemigo, dónde él tiene ventaja y dónde los minijuegos son más complicados o si tú por tu propio pie buscas usar o monstruos débiles o cartas que no te faciliten mucho las cosas, y si a eso le sumas que en muchas situaciones tu Bakugan personal, Leónidas, es demasiado poderoso, acabas con un juego que necesitó un poco más de tiempo dedicado a su sistema de combates porque de haberlo hecho tendríamos un "clon de Pokémon" francamente excepcional. Tras dejar atrás los problemas de los que el juego sufre por permitir que haya una vía de escape demasiado fácil y una alternativa demasiado aleatoria y difícil en minijuegos mal equilibrados, mencionaré brevemente la trama dónde tu personaje inventado recibe a un Bakugan muy poderoso llamado Leónidas y con él sube de rango entre los luchadores y debe ganarse la confianza del grupo de protagonistas hasta acabar con un chico malvado llamado Marduk que usa a un Bakugan oscuro muy épico y con una hacha gigantesca, lo normal en historias de anime. El juego tiene una colección de monstruos generosa y gradual y hay monstruos que aunque puedan ser de múltiples elementos presentan diferencias visuales si son de un elemento u otro, hay variedad de cartas para usar y siempre está la ventaja estratégica de usar el tipo correcto entre los que hay (Haos, Aqua, Pyrus, Darkus, Ventus y Subterra).
Más allá de lo que podría haber sido un primer paso para una franquicia excepcional, una vez derrotes a Marduk y su Bakugan puedes campar a tus anchas y enfrentarte a rivales más duros para así desbloquear los Bakugan que usan los protas (Como Dragonoide o Tigrera), además de poder pelear con amigos en multijugador, una parte del juego que desearía haber disfrutado pero que siempre he dicho que me la trae floja. Mi gran tristeza es que Bakugan haya caído en el olvido cuándo este título sirve de un ensayo perfecto de todo lo que funcionaría o no funcionaría en un juego de Bakugan, y si algo lamento es no haber podido ver más títulos similares de la misma serie ya que si se ignoran los pequeños fallos que el título tiene, acabamos con algo digno de una mayor investigación y refinamiento y que, si se hubiera dado a un estudio que no fuera Activision, hubiera resultado en algo maravilloso y fascinante. Por eso creo que el juego merece la puntuación de "Chiste de testículos" sobre cinco: con un poco más de mimo hubiera llegado mucho más alto o quizá podría haberse arruinado todavía más, pero en el momento correcto, es un título que satisfará a los fans de la serie y el juego coleccionable y que sorprenderá a los fans de Pokémon que hayan abierto sus mentes a nuevos métodos de juego y combate.

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