domingo, 19 de octubre de 2014

Rayman Raving Rabbids


RRR = 666
Si hay algo que a nadie nos gusta es que falten al respeto a algo que amamos profundamente, pero en la industria del videojuego les encanta dar esa sensación a los jugones, y Rayman Raving Rabbids es ese juego que insulta todo lo que amo sobre Rayman. No es ningún secreto que amo los juegos de Rayman con una pasión ardiente, y tras su tercera entrega, todos sus fans nos emocionamos ante el anuncio de un cuarto título que mantendría la nueva mecánica introducida en Rayman 3 de obtener poderes mediante trajes temporales, solo que ahora estos trajes permitirían montar sobre animales y el enemigo serían unos conejos psicópatas llamados Rabbids. Me sentía irreparablemente feliz por ver a mi mascota favorita volver a plena potencia con un juego nuevo que saldría también para mi joven Wii, pero el día de salida sufrí la cruda realidad de los problemas de producción: no solo tuvimos que soportar que Michel Ancel se retirase del proyecto cuándo había sido el cerebro detrás de los tres magníficos títulos anteriores sino que en algún momento de la producción, el juego dejó de ser de plataformas y se convirtió en una recopilación de minijuegos. Insulsos y frustantes minijuegos. a la hora de describir los positivos del juego solo se me ocurre decir que las fases de disparos y las de baile eran lo más tolerable y se nota que los creadores lo sabían pues son las más constantes, pero el resto de minijuegos son horrendos. Desde arrojar a una vaca como si estuvieras en unas olimpiadas a cerrar puertas de retretes mientras los Rabbids defecan, pasando por dibujar cosas y hacer de médico y dentista de los jodidos conejos, el juego permanece como un amargo recordatorio de que no hay que ponerse a hacer videojuegos sin tener pasión alguna o saldrá algo que más que diversión induce al vómito. De vuelta a las partes buenas, los niveles de disparos son básicamente un shooter en raíles al más puro estilo House of the Dead y estas fases constituyen lo mejorcito del juego. Los niveles de baile son como un DDR en el que manejas simplemente dos botones, haciéndolo más simple y dinámico. El grave problema del juego no es ya la mera existencia de este producto y sus atroces minijuegos, sino que además pensaron que sería buena idea hacer que los conejos gritasen de forma irritante durante el juego y mientras te desplazas por los menús. Ah, y en las fases de baile en lugar de las versiones originales de las canciones, estas están versionadas por los Rabbids y su tono de voz, algo que funciona para algunas de ellas como La Bamba o Girls Just Want To Have Fun y gracias a este juego por lo menos puedo decir que conocí Misirlou, de Pulp Fiction.

De nuevo, los puntos positivos se ven fácilmente enterrados en negativos, y ahora en cuánto a trama: en lugar de ser despertado para parar a un nuevo villano como es ya costumbre en la serie de Rayman, ahora el héroe es secuestrado y forzado a vivir como un gladiador, saliendo a la arena a hacer minijuegos para ganar privilegios y adornos para su celda. Cada vez que gana un evento mayor (que suele ser la fase de disparos), Rayman es premiado con un desatascador (arma insignia de los Rabbids), y al ver la ventana altísima de su celda, decide hacer una escalera a base de pegar los desatascadores a la pared hasta que llegue lo bastante alto como para escapar. Una trama digna de las epopeyas griegas. Nótese el sarcasmo. Y es que Rayman siempre había tenido un humor de dibujos animados, pero con esta entrega el humor es esa comedia rancia de principios de 2010 dónde repetir chistes de pedos es el pináculo de comedia y no se siente bien el pasar del aire Disney del primero, el estilo Tim Burtonesco de Rayman 2 o el estilo gamberro de principios de los 2000 para degenerar en esto. Los disfraces que se prometieron en los tráilers sí aparecen en el juego pero como un mero desbloqueable que cambia el aspecto de Rayman sin aportar bonificaciones extra. Entre estos disfraces están Rayman Disco/Afro, Rayman Abuelita, Rayman Gangsta/Rapero, Rayman Elvis Presley, Rayman Gótico, Rayman DJ, Rayman Ronaldinho, Rayman Mariachi y Rayman disfrazado de Rabbid. ... ¿Véis porqué digo que este juego es como tener cuchillos oxidados clavados en el culo? Porque algunos de los peores trajes cuestan bastante de completar (lo último que quieres en esta vida es llegar a puntuaciones altas en estos minijuegos). La única diversión que se puede extraer de este título es la que se obtiene al maltratar a estos pesados Rabbids que representan el cáncer que mató a Rayman, y todos recordamos como los precursores de los minions, si bien nunca llegaron al nivel de los minions, que se convirtieron en una plaga virulenta.

Al igual que cuándo juegaba a este juego, no quiero pasar más tiempo del necesario hablando de él, así que le doy una puntuación de "Peste bubónica y cáncer terminal" sobre diez: huye de este juego como el adulto infantil que huye de sus responsabilidades.

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