El año, el del nuevo milenio: el 2000. El sitio: el evento de Nintendo Space World, y la demo técnica que se mostró era sobre el llamado Project Dolphin, que acabó convirtiéndose en la que hoy conocemos como la Gamecube. En ese tráiler se mostraron imágenes de futuros juegos: Luigi's Mansion, lo que se puede intuir que acabaría siendo parte de los gráficos de Pokémon Colosseum y Gale of Darkness, Metroid Prime, y un prototipo con cientos de Marios que acabaría usándose en una nueva IP: Pikmin. Pero entre todos esos pequeños tráilers y demos hubo uno que causó mucho más revuelo: un Link y Ganondorf armados con espadas y con unos gráficos realistas (para la época y en comparación con los Zelda previos) luchaban en lo que parecía un templo oscuro y vacío. Tras haberse dado un festín de fanatismo con Ocarina of Time y Majora's Mask en la Nintendo 64, los fans veían el primer destello del nuevo Zelda para Gamecube, su imaginación voló libre como el viento imaginando las posibilidades... y acabaron por toparse con Wind Waker. No solo no había rastro de los modelos que el tráiler mostró de Link y Ganondorf sino que el estilo visual serio y oscuro que el tráiler evocaba se reemplazó por un estilo caricaturesco digno de Disney o de un cuento infantil. Los fans estaban furiosos, y como hacen la mayoría de fans de Zelda y Metroid, empezaron a insultar y desacreditar al título sin haberlo jugado solo porque el estilo visual no les gustaba y les parecía demasiado infantil. Críticos en internet demostraron que el escepticismo injustificado de la gente era de la mayor falta de madurez posible y que el título de Gamecube era realmente impresionante y acabó por convertirse en el favorito de muchos. Y sí, yo siempre he sido de los que ha preferido que Zelda sea colorido e infantil pero no creo que por ello el juego deba dejar de tratar de temas maduros. Sin embargo, Nintendo sabía que existían fans furiosos que reclamaban un Zelda adulto, y se esforzaron en darles eso, por eso cuándo salió la Wii un juego fue lanzado simultáneamente para ambas consolas: Twilight Princess, otra entrada polémica para la franquicia: muchos lo amaron y lo tienen aún a día de hoy como si Zelda favorito, otros lo odian con toda su alma. Yo solo sé que TP es uno de los Zelda más decepcionantes a los que he jugado y que este juego demuestra que tener tonos oscuros y texturas tétricas no implica que tu juego logre ser maduro e interesante, y pienso diescar eso narrando mi experiencia con el juego, tratando de expresar mi amor-odio por el juego: veo mucho potencial en TP, pero hay tantos fallos que no puedo ignorar que acaba volviéndose en una auténtica decepción y un bajón emocional para mí. Dicho esto, saquemos el bisturí.
El juego nos cuenta una buena historia de origen para Link: en lugar de estar destinado para la grandeza solo empieza siendo un hijo de granjero que debe ocuaprse de las cabras y que es el chaval más apreciado del pueblo. Si bien el tutorial es el más largo y lento de todos los Zelda y probablemente el más aburrido, permite desarrollar a Link mucho más de lo que otros juegos nos han permitido, así como establecer con Ilia, uno de los romances para Link. Su romance empieza con el típico tuteo entre amigos que parece que nunca terminarán juntos pero a diferencia de la forzada forma en la que uno explicaría un romance entre Link y Midna, Link e Ilia comparten un pasado y tienen motivo para comportarse como lo hacen. Puede que Link sea siendo un tablón de madera sin nada parecido a unos ideales o voz que lo identifiquen, pero logra pasar el juego como un chico de pueblo normal y corriente algo afortunado con haber nacido agraciado para las chicas, y mi headcanon incluye el regreso de Link tras su aventura al pueblo de Ordon para que allí ilia vea como ha madurado su amigo de la infancia, decidiendo cambiar su actitud de regañadora oficial del héroe por una de atención y mimo, y son felices como marido y mujer, un final más mundano que creo que podría ser precioso. El problema es que el juego se olvida rápidamente de la existencia de Ilia en la segunda mitad del juego y nos pone a Zelda y Midna delante bajo la lógica de que "una es muy atractiva y la otra es insultante al principio pero acaba siendo una madurita de otra raza, ergo nos parecen historias de amor mejores. Porque todo lo que importa es la apariencia." Y sin haber profundizado en la historia esto ya parece una jodida telenovela romántica, y es que cuándo existe una puta tradición recurrente que fuerza a todo ser con vagina del universo de Zelda a querer la polla de Link, se hace difícil no mencionarlo en una crítica tanto objetiva como subjetiva. No tengo nada contra el fanfiction pero debería quedarse en las fantasías personales de uno y sus ámbitos privados, porque me he encontrado con juegos que aunque también usan la premisa de todo personaje femenino queriendo al protagonista, logran dar una justifiación y ofrecer personajes con más profundiad y motivos que querer algo "porque es lo principal". Quizá solo sea yo, pero como jugador masculino me rompe mucho la inmersión en mi mundo de fantasía que todos los personajes del sexo opuesto traten de obtener mi afecto, y si unos pueden quejarse de eso, los del lado contrario también merecemos poder quejarnos. Nuevamente, no tengo nada contra juegos tratando historias de amor o sexo, pero cuándo hasta la puñetera NPC pescadora o la gorda dueña del bar quieren llevar a cabo el coito con el protagonista se vuelve francamente incómodo. Pero ahora pausaré mis quejas hacía el tono de fanfiction de este juego y me centraré en la historia: con Link viviendo una vida de campesino en Ordon, los bublins atacan y secuestran a los niños del pueblo que Link estaba entreteniendo mostrándoles su uso de espada y tirachinas, y obviamente va a salvarlos pero acaba atrapado en un reino oscuro dónde se convierte en lobo y una enana muy maleducada (que luego resulta ser la princesa del Crepúsculo dódmne reina sobre los twili, una raza de elfos no-elfos oscuros) se burla del único que lo puede salvar. Y es que en un juego fanfiction de todos los personajes que podrían adorar al héroe, que la que tendría sentido que lo ayudase y mimase sea la que lo insulta e humilla se siente estúpido y pedante. Por no mencionar que no me van mucho las dominatrix, yo soy el amo de la mazmorra. Total, que tras insultarnos, esta mala mujer nos monta como un puñetero animal y salimos de dónde estamos, revelándose que es el castillo de Hyrule que ha sucumbido a la oscuridad de un reino llamado El Crepúsculo y con la bendición de una Zelda de subterfugio de la que apenas sabremos algo hasta el final del juego somos forzados a viajar con la segunda acompañante más desagradable en cualquier Zelda desde Navi en Ocarina of Time. Si bien no te molesta cada cinco minutos, disfruta de insultarte, y si por lo menos fuera un ser superior como Kaepora Gaebora, le daría mi amor y aprecio, pero es alguien cuya vida depende de aquel al que insulta. Y odio a personajes tan estúpidos, maleducados y egoístas, aún si es una faceta que usan al principio de establecer relaciones. A partir de ahí Link va cambiando de forma entre lobo y humano porque ahora se toma lo del otherkin en serio y es un jodido furry degenerado de esos (lo que ha generado demasiado porno zoofílico de Link Lobo y Midna canija que solo menciono para que sea evitado por la gente porque desgarra la cordura del ser humano). Además de eso hay un nuevo villano llamado Zant que parece un dios venido a la tierra de un poder infinito pero que al final resulta ser uno de los enemigos más débiles de toda la saga y una simple marioneta de Ganondorf, que si bien está más bueno que nunca (al menos hasta Hyrule Warriors), aparece de la nada para arruinar la fiesta solo porque la "sagrada fórmula" de los cojones obliga a que haya un portador de la trifuerza del poder. Idea revolucionaria: haced un Zelda desde la perspectiva de Ganondorf, a ver si así mejoramos en cuánto a narrativa. Y para llegar a la batalla final en la que Zelda y Link unen fuerzas en una batalla épica contra Ganondorf (sí, admito que la batalla final por lo menos está que te cagas visualmente) debemos pasar por aventuras tan absurdas como ser disparados a una ciudad flotante poblada de gallinas con perturbadoras cabezas humanas o incluso hacer snowboarding con un yeti gigante y la esposa de dicho yeti. Y sí, ambas cosas son tan horribles como suenan, pero al menos las mazmorras vinculadas a esos momentos están muy chulas. Sin embargo al final del juego nuestra compañera pasa de ser una pequeña arpía engreída a una princesa madura y guapa porque al parecer su aspecto debe hacer que perdonemos lo mal que nos trataba al principio y sorprendentemente el momento en que casi muere ella no tiene demasiado impacto frente a otros momentos de la serie de Zelda, al menos para mí, y eso es realmente triste. Con la despedida deprimente que un juego tan darks quiere evocar concluimos la experiencia y si uno es un ser humano decente no sentirá ni plenitud de felicidad ni frustración total, simplemente un vacío inexplicable que el juego no ha permitido llenar nunca, pese a los muchos momentos cinematográficos y bellos, las complicadas y épicas mazmorras y la epicidad de algunas batallas. Todo porque la historia padece de muchas limitaciones fruto de un desarrollo simultáneo en dos consolas. Y luego está el esqueleto que te enseña movimientos que se da a entender que es el Link de OoT y MM, el héroe del tiempo de otra era que enseña al nuevo ¿Veís? Ideas así molan y son buenas, pero el juego aplasta y desaprovecha todas las oportunidades de visitar opciones de ese calibre, prefiriendo al sutil referencia, la implicación que podría ser más tarde desmentida fácilmente en una entrevista según hiciera falta en lugar de una narrativa bella, directa pero profunda. En su lugar tenemos que quedarnos con que nos convertimos en lobo y somos el juguetito de una soberana que no sabe como tratar a héroes de leyenda de los que depende el futuro de su reinado.
Lo que para mí es más criticable de Twilight Princess es su desesperado intento de ser un juego maduro, cosa que no intenta hacer con tramas maduras, implicaciones serias o profundizando en la psicología perturbada de algunos personajes, sino que decide que la mejor forma de hacerlo es llenando el juego de oscuridad, texturas negras y figuras retorcidas. Solo que en su intento de parecerse a Tim Burton se parece más a los dibujos del niño emo de tu clase de primero de la ESO. Puede que esto sea totalmente la opinión de un gordo crítico de juegos pero para mí Twilight Princess es uno de los Zelda menos atractivos en términos visuales. Sus protagonistas estarán bien, pero llama mucho la atención de que todo personaje que no es Link, Zelda, Midna o Ganondorf en este juego, es rematadamente feo. Desde los payasos en el Lago Hylia hasta la rara y posiblemente loca Maripola pasando por todos los aldeanos de Ordon, Hyrule y demás razas cuyas caran son demasiado geométricas y todos tienen cejas raras casi como si el juego intentase demasiado fuerte lo de parecer un personaje feo del Studio Ghibli, como si para esos personajes el cánon de belleza fuera Yubaba, de El Viaje de Chihiro. Si quitas tu vista de los escenarios y de los personajes principales verás que los demás seres vivos que pueblan Twilight Princess son realmente horrendos y desagradables, y no en el sentido de "oh, qué chulo, da miedo" sino que los personajes que no deberían dar miedo, como los niños pequeños, son terroríficos. Es decir... ¿Habéis visto a Lalo? Ese pequeño hijo de puta me ha dado más pesadillas que los ReDeads de Ocarina of Time, un enemigo que está hecho para asemejarse a un cadáver que chilla tan fuerte que te paraliza. Algo falla en el diseño de personajes ¿No creéis? Que digan lo que quieran, Tingle comparado con los NPCs humanos de TP es el hombre más atractivo y normal del mundo, y de hecho a raíz de este juego soy un fan de Tingle, prefiero que aparezca él en todos los futuros Zelda antes que esas aberraciones cejudas y de cuerpos inhumanos y perturbadores. Que irónicamente están más fuera de lugar que los personajes de Majora's Mask, y me cuesta decidir cuál de los dos es más terrorífico. Al menos en MM el miedo proviene de la ambientación no de un "ups, hemos hecho personajes horribles y mutados que no encajan con nada y que ponen los pelos de punta si los miras fijamente. Jiji". Vamos, que lo único guapo de ver en TP son los entornos físicos y Ganondorf. Ganondorf puede ser mi papi y castigarme cuándo quiera siemrpe que use por lo menos su aspecto de Twilight Princess.
Y como el juego fue lanzado en Gamecube y Wii a la vez pero con controles distintos en cada versión, eso significa que hay dos experiencias distintas. Si bien el juego seguramente sea mejor usando un mando de Gamecube, esa versión quedó rápidamente sumergida en la oscuridad y la versión más común, de Wii, es la que un servidor ha tenido que usar para el análisis, y creo que gran parte de mi furia hacía el juego proviene de ese hecho. Los controles no son tan malos en sí, es el hecho que tengas que agitar el brazo como un gilipollas para atacar o que pescar y hacer cosas similares con controles por movimiento acaben siendo más frustrantes de lo necesario. El resto de Zeldas los puedo comenzar de cero sin problemas pero en TP debo sobrevivir al lento tutorial que me fuerza a pescar para un condenado gato y el tener que desbloquear corazones y coleccionables usando estos patéticos controles es frustrante hasta decir basta. Al menos en Gamecube los controles clásicos salvarían esas secciones, pero en Wii son horribles y no hay siquiera la opción de usar mando de Gamecube para la versión de Wii aún si tengo la suerte de poseer una Wii primer modelo con cuatro ports para mandos de Gaemcube y ranuras para memory cards. Pero claro, no iba a pagar cincuenta o cien euros más de los necesarios por la elusiva versión de Gamecube solo para sortear estas inconveniencias. Algo que creo que a la larga me acabo comiendo con patatas, pues si un juego no me gusta en una plataforma dudo que lo disfrute en otra. Al usar motion controls, la versión de Wii es como una Master Quest, ya que todo está girado e invertido para acomodar el hecho de que Link siempre ha sido zurdo pero la mayoría de gente que usa motion controls es diestra y los controles de wiimote y nunchuck se ha npensado para un uso diestro aún si creo que es indistinto para zurdos. Una simple duda ¿Tanto costaría dar la opción en Zelda modernos (tridimensionales. En los de perspectiva aérea esto es irrelevante) de que Link sea diestro o zurdo? Al igual que en Monster Hunter, se hace muy raro que el personaje use como ventajosa la mano normalmente desventajosa para la mayorái de gente. Sí, los zurdos deben vivir con que todos los demás personajes de juegos son casi siempre diestros, pero no vendría mal pensar en todo el mundo y del mismo modo incorporar la opción de "enzurdecer" a nuestros personajes y así nadie se siente raro jugando. Solo una idea aletoria.
En lugar de desperdiciar tiempo con una ráfaga de insultos hacia el juego por no ser el Zelda colorido y fantasioso que me gustaría, aceptaré que hay gente que quiere madurez y oscuridad en su tramas (aún si para ello ya exiten los juegos de tiros mainstream), y me quejaré de lo que más busco en un Zelda: exploración, aventuras y coleccionables. De nuevo volvemos a la moda de OoT de hacer los coleccionables demasiado frustantes y es que no solo debes convivir con que los puñeteros bichos que recolectas para Amapola solo te dan la mayor cartera posible sino que la armadura mágica, la más cara y difícil de conseguir del juego y que requiere una misión opcional aleatoria es la más inútil de todas: sí, protege bien pero se come tus rupias constantemente como veneno en tu cartera y al quedarte tieso de rupias te mueves como si llevases las botas de hierro. Lo que solo es más deprimente al ver que justo cuándo has gastado una pequeña fortuna en la armadura es cuándo menos rupias tienes para sacar partido de esa armadura. Patético. Lo curioso es que nadie se queja de que los bichos dorados de este juego son aún peores que las putas skulltulas doradas de OoT y de que el templo del agua de TP es el pero y más confuso de todos, hace que el de OoT parezca un pasatiempo divertido, aunque por lo menos es mucho más hermoso y relajante de admirar, y como ya he dicho el juego tiene buenas vistas como el reino de los zora. Otra queja común son las herramientas de Link nuevas como la peonza giratoria y la bola encadenada o los dobles garfios y si bien son muy poco usadas o reservadas para ocasiones muy precisas, nadie puede negar que son divertidas de usar las pocas veces que se requieren, algo que por ejemplo, solo lograban escasos y puntuales objetos previos como el martillo de megatón. Personalmente me quedo con la peonza giratoria de TP antes que con las botas del templo de las sombras que se deslizan y te dan levitación momentánea de OoT y que solo sirven para salvar algunos saltos precisos. Resumiendo: TP no es un Zelda que recompense el coleccionar basura y no es satisfactorio. La cueva de los desafíos es innecesaria y al igual que OoT tiene escasos momentos memorables, como el viaje al deseirto antes del templo dónde ves a Nabooru, o en este juego, tu primer templo experimentado con el templo del bosque. Solo poniendo ejemplos.
En conclusión: Twilight Princess me pone muy triste porque me hace pensar en todo lo que pudo haber sido y no fue, y me enfurece ver como se desperdicia tantísimo potencial e idaeas buenas, sobretodo lo que pudo haber sido una trama épica ¿Es esto lo que los fans querían? ¿Un Zelda oscuro? Sonará a herejía, pero para mí Twilight Princess es a Zelda lo que Shadow the Hedgehog es a Sonic: un juego que trató de ser demasiado adulto para su público original. La diferencia es que tengo una razón de peso para defender Shadow the Hedgehog, y aunque esa razón entre en conflicto con el motivo por el que Twilight Princess existe, espero poder sentenciar mis ideas cuándo hable de Shadow the Hedgehog. Por todo ello le doy una puntuación de "Evanescence" sobre "Linkin Park": no sé qué verdad objetiva mencionar sobre este juego más que mis personales fuertes emociones contradictorias al pensar en este título. No me gusta, no es uno de los Zelda que considero buenos, pero a lo mejor tú puedes disfrutarlo y amarlo como yo no pude. Probablemente uno de los juegos más polarizantes y subjetivos que he jugado nunca.

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