domingo, 28 de diciembre de 2014

Mario Kart Wii


La Divina Kartmedia: Funky Kong VS Bowsitos
Cuentan las leyendas que el legendario fontanero de rojas prendas liberaba tensiones entre los rescates de la princesa celebrando torneos de conducción de karts, vehículos pequeños y graciosos. Todas estas aventuras fueron capituladas en variadas entregas según los participantes y las normas de cada competición, mas hubo una de esas ediciones que fue recordada por sus macabras reglas. La competición, desde su concepción, había sido aceptada como una caótica celebración dónde la habilidad de los corredores al volante era un factor demasiado pequeño en comparación el de la suerte con activar objetos: los corredores se lanzaban caparazones a la cara, se ponían pieles de plátano en el suelo para tropezar con cómico resultado, la visión de los enemigos era anulada mediante tinta de calamar, incluso algunos recurrían a bombas o a estrellas que dotaban de invencibilidad temporal. Nuestra historia nos habla de alguien que decidió participar en aquella competición, y que desde entonces, no ha querido volver a ella, demasiado roto por dentro por los horrores que presenció. Esta es la historia... de Funky Kong, y su viaje lleno de complicaciones en lo que parecía un simple torneo de karts y que acabó cobrándose un precio demasiado alto: su cordura... y su alma. Esto es lo que escribió:

"Llegó a mis oídos por parte de Donkey Kong, que iba a celebrarse una nueva entrega del campeonato de Mario Kart, y que Donkey Kong iba a volver a acudir, esta vez junto a Diddy, como en la entrega de Double Dash, por lo que decidí que era el momento de que el mundo conociera al Kong más Funky. Limpié mis gafas de sol, agarré la moto y la ropa y recorrí la carretera para tomar parte en esta nueva aventura. Al principio, el recibimiento fue aceptable: los menús bonitos, música pegadiza de fondo... pensé que podría encajar. Así que revisé a los corredores, pues no solo había nuevas caras, personajes como Estela, Bowser Jr. y Baby Daisy mostraron su cara por primera vez, junto a algunos viejos visitantes que no se habían dejado ver en la entrega previa: el Rey Boo, Huesitos, Birdo y Toadette. Todo iba bien, todo parecía de lujo y las carreras iniciales y más básicas eran divertidas... hasta que llegó la hora de la verdad. Leyendas pronunciadas en voz baja empezaron a circular, sobre un corredor secreto que, sin estar presente, podría derribar el mundo y doblarlo todo a su voluntad. Cuándo un corredor alcanzaba la meta con la suficiente soberbia, recibía de premio estrellas, y para sacar de las sombras a este legendario villano, un solo corredor debía obtener al menos una sola estrella en cuatro de las copas que se celebraban en el torneo. Tras haberme pateado suficiente las versiones más sencillas de los circuitos, decidí reunir el valor como para plantar cara a este desafío, sin saber que mi ambición solo engendraría mi propia destrucción, y una miseria que ningún ritmo o venta en mi tienda podría aplacar. Caparazones azules en el último segundo, la inteligencia de mis oponentes alcanzado límites insospechados solo para dejarme relegado a perder y fracasar una y otra vez... cada vez que lo intentaba, alguna especie de entidad maligna poseía a los demás corredores y los hacía auténticos monstruos que trabajan para hundirme a mí, como si la mano invisible de este villano afectase a la realidad misma, manipulada para que me diera de bruces contra el muro y desistiera en mi búsqueda. Había escuchado leyendas, y después de cada carrera recopilé información hablando con Mario, Peach, Luigi, Yoshi, Toad y los demás corredores veteranos que llevaban en el torneo desde el principio. Ninguno de ellos recordaba haber participado en esas carreras de alta dificultad conmigo, ellos se sentían mareados y me pedían reposo... sin duda ese monstruo los manipulaba desde las sombras sin que ellos lo supieran. Sabiendo que mis intentos no solo no parecían funcionar y que cada vez que lo intentaba ponía en peligro la salud de mis compañeros, decidí combatir la cantidad insoportable de ocasiones en que la habilidad no cuenta y en las que todo depende de estúpida suerte, y entrenar más duro que nadie para poder derrotar al enemigo. Puesto que cuándo tenía estas carreras, ninguno de los corredores estaba en sus plenas facultades, aproveché el tiempo prolongado que tendría así el torneo para entrenar, tropezándome cada vez con las artimañas de ese malhechor invisible que trataba de matarnos a todos los participantes. No se cuántas veces he tenido que ver a Mario sonreír con pura maldad mientras me arrojaba una bomba, o como he ido primero toda la carrera solo para que el demonio invisible les diera a ellos un caparazón azul contra el que no podía hacer nada, perdiendo una y otra vez y quedándome a un pellizco de obtener la estrella por circular sin error alguno en mis vueltas. Pero un día, corriendo en el castillo de Bowser, el senescal negro y el emisario oscuro salieron a la luz: un relámpago les hirió a todos, paralizándolos, y yo caí de mi moto por el ruido, dentro del castillo de Bowser. El dueño de aquel castillo y su hijo se plantaron frente a mí y me contaron su plan: en aquel plano y aquel torneo, Bowser no poseía el poder suficiente de su lado como para secuestrarnos a todos, así que él y su hijo habían contactado con una versión futura y más poderosa de Bowser: Bowsitos. El esquelético rey koopa de las tinieblas había pensado un cruel plan para salir a la luz. Con cada fracaso que yo cometía o que cualquiera cometiera al intentar coronarse campeón en las carreras de 150cc, él podría romper la barrera de la realidad más y más hasta personarse en su forma gigantesca y devorarnos a todos. Sin embargo, si podía vencer las carreras y lograr al menos una estrella, la energía producía sería purificada y Bowsitos sería teletransportado de su oscuro futuro y forzado a participar en las carreras como un corredor normal y corriente, sometiéndolo finalmente. Tras decirme esto para atemorizarme, los dos siguieron corriendo fingiendo estar también poseídos y yo tomé mi decisión: debía poner fin a esa locura.

Pese a las constantes dudas, pese a que cada fallo solo haría más poderoso al terrorífico Bowsitos, yo seguí intentándolo y acumulando conocimiento. Memoricé cada tramo a la perfección y cuándo la suerte no se ponía toda contra mí, huía fácilmente de la oscuridad que dominaba al resto de corredores. Pero no ganaba nunca, siempre estaba a nada de lograrlo, y en el último minuto una estupidez aleatoria me daba la derrota. Acabé por insensibilizarme a la derrota, y cuándo recuperé mis sentidos, lo vi: a mi lado, Bowsitos. El misterioso corredor, la sombra negra detrás de todas mis noches sin dormir, de todas las pesadillas y de haberme pasado años atrapado ahí, forzado a hacer carreras. Nadie parecía diferente, nadie cuestionaba la presencia de esa entidad ahí, todos lo aceptaron como un participante más mientras él me miraba, como si ahora solo él y yo lo recordásemos... En ese momento, Wario me tomó del brazo y quiso llevarme a correr. Me lo aparté bruscamente y les dije que se olvidasen de mí, ya no había nada de Funky Kong. Ni en los circuitos, ni dentro de mí. Como un hombre... o gorila consumido y hueco, tomé mi moto y me marché por el horizonte, deseando volver a la Selva Kong, dónde ni el amor de Candy Kong me devolvería la alegría. Si alguien me pidiera la opinión de aquelal experiencia, les diría que "Holocausto" sobre uno: solo sentí un profundo vacío minar mi ánimo y mi alma en cada partida y el dolor de mi ser pidiéndome hacer algo más divertido. Soy Funky Kong, y esta es mi historia. Una que no me cansaré de contar, porque es todo lo que me queda, es lo que mató a mi antiguo yo... y a las futuras entregas de este torneo... solo espero, que los nuevos participantes no queden tan cicatrizados como lo acabé estando yo. Sé que el Rey Boo y Birdo saben algo, sus caras no han vuelto a ninguna entrega nueva. Algún día... regresaré, los veré... y juntos, todos los corredores olvidados, como Donkey Kong Jr. o Toadette, todos nosotros... nos cobraremos venganza del señor oscuro. Bowsitos... disfruta mientras puedas. Pienso volver con todo mi DK Crew"

Por si no ha quedado claro, odio este juego y el hecho de que, aunque es un Mario Kart con mucho encanto visual pese a las limitaciones de la Wii, deba sufrir de ser el Mario Kart más injusto y complicado de todos. Por eso decidí hacer la review como un drama o una historia épica que no sé si podré replicar para futuras entregas. Agradecería comentarios positivos si os ha gustado y entretenido este estilo así lo aplico a más reviews aún si cuesta meter comentarios sobre gráficos, audi o jugabilidad de esta forma. Besotes. No juguéis a Mario Kart Wii, empezado por el 7, el 8 o cualquier otro menos Wii, Mario Kart Super Circuit o el original para la SNES.

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