Deep Web Zelda
Ya he mencionado el hecho de que para mí, The Beatles Rockband es un juego depresivo, y The Binding of Isaac es un juego que tiene muchas más papeletas para dar malos recuerdos. De la mente del creador Super Meat Boy, Edmund McMillen, Isaac (como la gente se suele referir al juego para abreviar) nos pone en la piel de un niño cuya madre, una abusiva conservadora cristiana escucha a Dios decirle que debe matar a su hijo, pues en él hay pecado. Isaac corre raudo a esconderse y termina en el sótano de la casa, dónde lo esperan todo tipo de aberraciones diabólicas, preparadas para matarlo. Desde la representación de orina, heces, cadáveres y fetos hasta referencias a métodos de aborto y simbología cristiana y satánica, este título no tiene miedo a mostrarnos con su estilo de animación simple y crudo tan característico, algunas de las cosas más polémicas que pueden ponerse en pantalla. El juego funciona como el primer Zelda y de hecho conserva muchas referencias a este como tiendas ocultas, el usar escaleras para atravesar huecos en el suelo y los diversos powerups, que suelen hacer referencia a cosas profanas como demonios, episodios de la biblia en que Satán aparece o a veces a otros juegos a modo de homenaje, en lo mínimo necesario como para no llegar a ser acusado de plagio. Algo que llama la atención de inmediato con Isaac son sus controles, pues al menos en su versión de PC el movimiento depende de las teclas WASD y el ataque principal se controla con las flechas direccionales, que definen hacía dónde disparamos ¿Y qué disparamos? Las lágrimas del pobre y asustado Isaac. Luego la gente se pregunta porqué este juego me deprime. Además de llorar proyectiles, Isaac puede dejar bombas en el suelo al más puro estilo Link que no sé dónde se guardará, pues Link tenía la excusa de una bolsa de objetos, pero Isaac va totalmente desnudo en su aventura. La comparación con Zelda no se termina, pues hay que recolectar llaves para entrar en ciertas habitaciones y cada planta tiene un boss al que hay que derrotar antes de bajar más y más hasta llegar a la batalla final con nuestra madre, o mejor dicho, con las piernas de nuestra madre, que trata de aplastarnos. Isaac es un juego que acierta de lleno con su ambientación y que aunque puede parecerse mucho visualmente a Super Meat Boy, logra crear su propio mundillo retorcido único y reconocible respecto al juego de un trozo de carne corriendo y saltando.
Sin embargo, el juego me deprime por muchos otros factores: de los cinco ordenadores en los que he jugado este título, ninguno de ellos ha pasado los cinco frames por segundo al tratar de procesar a cinco enemigos y barriles explosivos en la misma sala, haciendo que la velocidad del juego variase mucho y la dificultad se diera trompicones dado repentinos ascensos y descensos de esta. La naturaleza aleatoria de cada partida de Isaac solo hace que la existencia de logros y un estado de victoria en el juego al vencer a mamá hagan de este juego uno de los más exigentes en cuánto a dedicación por parte del jugador: o estás demasiado potenciado como para el desafío, o acabas tan débil que es prácticamente imposible vencer al jefe final, por lo que quieras o no, necesitarás la suerte de tu lado, más que tu habilidad. Hay muchos personajes desbloqueables y cada uno tiene un poder y estadísticas diferentes, haciendo que algunos dificulten la experiencia o la faciliten. Quizá alguien más paciente y que no sufra de mis problemas de frame rate podría disfrutar este juego, pero teniendo en cuenta mi sufrimiento con el Zelda original y el tedio que me causó llegar a Ganon, mi paciencia solo se estrella al jugar a Isaac, que nunca decide darme una tregua y concederme una run buena con objetos poderosos y sin pantallas que aplastan mis FPS. Por eso estoy triste, porque no sé qué hacer para jugar a Isaac de forma óptima y porque no puedo ver la grandeza que otra gente ve en este título, factor que solo es agravado por el hecho que McMillen sacó una versión mejorada del juego llamada The Binding of Isaac: Rebirth que por lo que parece arregla muchos de mis problemas con el título. Por lo menos me quedan los vídeos de Tear of Grace frustrándose con Isaac una y otra vez. Me gustaría mencionar la música como un punto fuerte y no negaré su calidad, pero dada mi calidad como jugador de este título, la repetición de las mismas pistas una y otra vez en los primeros niveles se hace frustrante, por no mencionar que el juego casi siempre empieza sonando demasiado fuerte. Olvídate de cambiar la configuración de sonido en Isaac antes de empezar la partida y si luego hay una llamada de Skype entre amigos no podrás escuchar nada, pero por mi experiencia, la mayoría de juegos indie en Steam acostumbran a tener el volúmen ajustado para gente que no usa auriculares, no sé por qué.
Lo triste es que el juego surgió de las vivencias de Edmund, que creció en un hogar muy cristiano dónde castigaban su creatividad y falta de respeto a la tradición, por lo que me duele no poder ver una obra maestra en The Binding of Isaac, porque, en cierto grado, yo también me crié en un entorno similar. Edmund, en la ínfima y casi nula posibilidad que leas esto (traducido, obviamente), has hecho un juego que muchos pueden considerar bueno pero que debiste pulir más tarde en una versión mejorada ¿Recomendaría este juego? No si no tienes ninguna versión, en ese caso ve a por la edición Rebirth que incluye mucho más contenido y mejor funcionamiento y si ya tienes Rebirth, solo lo recomiendo si quieres experimentar el juego original, aunque no te pierdes mucho. Así que creo que la mejor puntuación posible es un "Prototipo" sobre "Gaita": no es un mal juego y podrás disfrutarlo si eres capaz de sortear problemas técnicos, pero existiendo uan versión mejor del mismo juego este solo parece un prototipo muy inferior a la otra versión. Solo para fanáticos profundos. The Binding of Isaac: Rebirth es infinitamente mejor que el juego del que proviene, The Binding of Isaac.
Sin embargo, el juego me deprime por muchos otros factores: de los cinco ordenadores en los que he jugado este título, ninguno de ellos ha pasado los cinco frames por segundo al tratar de procesar a cinco enemigos y barriles explosivos en la misma sala, haciendo que la velocidad del juego variase mucho y la dificultad se diera trompicones dado repentinos ascensos y descensos de esta. La naturaleza aleatoria de cada partida de Isaac solo hace que la existencia de logros y un estado de victoria en el juego al vencer a mamá hagan de este juego uno de los más exigentes en cuánto a dedicación por parte del jugador: o estás demasiado potenciado como para el desafío, o acabas tan débil que es prácticamente imposible vencer al jefe final, por lo que quieras o no, necesitarás la suerte de tu lado, más que tu habilidad. Hay muchos personajes desbloqueables y cada uno tiene un poder y estadísticas diferentes, haciendo que algunos dificulten la experiencia o la faciliten. Quizá alguien más paciente y que no sufra de mis problemas de frame rate podría disfrutar este juego, pero teniendo en cuenta mi sufrimiento con el Zelda original y el tedio que me causó llegar a Ganon, mi paciencia solo se estrella al jugar a Isaac, que nunca decide darme una tregua y concederme una run buena con objetos poderosos y sin pantallas que aplastan mis FPS. Por eso estoy triste, porque no sé qué hacer para jugar a Isaac de forma óptima y porque no puedo ver la grandeza que otra gente ve en este título, factor que solo es agravado por el hecho que McMillen sacó una versión mejorada del juego llamada The Binding of Isaac: Rebirth que por lo que parece arregla muchos de mis problemas con el título. Por lo menos me quedan los vídeos de Tear of Grace frustrándose con Isaac una y otra vez. Me gustaría mencionar la música como un punto fuerte y no negaré su calidad, pero dada mi calidad como jugador de este título, la repetición de las mismas pistas una y otra vez en los primeros niveles se hace frustrante, por no mencionar que el juego casi siempre empieza sonando demasiado fuerte. Olvídate de cambiar la configuración de sonido en Isaac antes de empezar la partida y si luego hay una llamada de Skype entre amigos no podrás escuchar nada, pero por mi experiencia, la mayoría de juegos indie en Steam acostumbran a tener el volúmen ajustado para gente que no usa auriculares, no sé por qué.
Lo triste es que el juego surgió de las vivencias de Edmund, que creció en un hogar muy cristiano dónde castigaban su creatividad y falta de respeto a la tradición, por lo que me duele no poder ver una obra maestra en The Binding of Isaac, porque, en cierto grado, yo también me crié en un entorno similar. Edmund, en la ínfima y casi nula posibilidad que leas esto (traducido, obviamente), has hecho un juego que muchos pueden considerar bueno pero que debiste pulir más tarde en una versión mejorada ¿Recomendaría este juego? No si no tienes ninguna versión, en ese caso ve a por la edición Rebirth que incluye mucho más contenido y mejor funcionamiento y si ya tienes Rebirth, solo lo recomiendo si quieres experimentar el juego original, aunque no te pierdes mucho. Así que creo que la mejor puntuación posible es un "Prototipo" sobre "Gaita": no es un mal juego y podrás disfrutarlo si eres capaz de sortear problemas técnicos, pero existiendo uan versión mejor del mismo juego este solo parece un prototipo muy inferior a la otra versión. Solo para fanáticos profundos. The Binding of Isaac: Rebirth es infinitamente mejor que el juego del que proviene, The Binding of Isaac.

No hay comentarios:
Publicar un comentario