Imagina esto: vuelves a casa tras un duro día de trabajo y al abrir tu consola para recibir una dosis de gratificación virtual todo lo que encuentras son hierbajos, residentes tristes o enfurecidos y una pila de tareas que cumplir para hacerlos felices. Piensas "todo irá bien cuándo llegue a este nuevo pueblo del que me dejan decidir el nombre", pero no, una vez pones el pie en el pueblo... te conviertes en la putita personal de Tom Nook. Animal Crossing es un juego que siempre se ha escondido bajo un exterior mono y dulce, infantil e inocente, inofensivo para todo el mundo, pero algunas de las implicaciones del juego son más oscuras de lo que uno pensaría. Nada más llegar eres nombrado alcalde sin ningún tipo de campaña electoral, casi como si este culto de animales antropomórficos te aceptase a ti, un humano, como su líder, aunque eso es solo una estratagema de Tom Nook para que tomes confianza. La sonrisa dulce y adorabilidad de Canela (tu secretaria, que es literalmente una perra. Tu perra, siendo más específicos, si es que has tomado la errónea decisión de buscar "Animal Crossing" en Rule 34) solo podrán cegarte un tiempo limitado ante la cruel realidad: Nook te ha puesto en deuda debiéndole dinero por la nueva casa que habitarás (que empieza siendo una tienda de campaña), y te pondrá deudas hasta que tu casa ya no pueda expandirse más, del mismo modo en que tu palito de amor se exapande por las noches en la otra casa de Canela. Más allá de las múltiples referencias a porno con una perra antropomórfica, el juego te manda ese falso sentido de seguridad y familiaridad: conoces los vecinos y sus costumbres, puedes incluso ir a una isla tropical al sur para atrapar insectos y peces raros o jugar minijuegos para comprar más objetos poco comunes pero de nuevo, estos simples "sonajeros" solo pueden cegarte de la realidad por un escaso tiempo antes de que repares en el hecho de que no hay escapatoria de ese pequeño pueblo. Sí, puedes visitar otros pueblos si tienes amigos en la vida real, teniendo complejo de inferioridad viendo sus majestuosas creaciones urbanísticas que intentarás en vano de emular y cuándo hayas recolectado todos los fósiles, atrapado todas las mariposas e insectos o pescado todos los peces y salvado todas las obras de arte de las manos del zorro Ladino (sí, los nombres de todos los habitantes suelen ser memes de similar calibre) pero acabarás dándo cuenta y verás que el juego casi nunca te gratificará de forma inmediata: es un juego dónde todo pasa no hoy, sino mañana.
Al igual que la vida misma, Animal Crossing domina lo de "recoger lo que siembras" y es que si desatiendes un solo día el juego, el ritmo de la vida se para, penalizándote tu infidelidad y acaba siendo el final para los que no somos unos dedicados de la serie. Desde proyectos municipales hasta las mejoras de los edificos dependen solo de ti, solo tendrán lugar si tomas parte en ello, haces algo y esperas a los días venideros, por lo que nunca Animal Crossing te da la impresión de ser un sitio con vida. En tu ausencia Canela podría hacer algo, pero ella solo contiene las peticiones de la población, lo que causa una gran desconexión, pues Animal Crossing intenta demasiado duro ser un simulador de vida real penalizando a la gente con vidas fuera del juego que no pueden permitirse una sesión diaria de revisarlo todo, porque al final caba habiendo demasiados NPCs y edificios que visitar en un solo día y algunos de ellos están limitados a franjas horarias. Por eso para mí Animal Crossing es como la vida misma: una prisión como la propia vida lo es, sin escapatoria, solo dejándote espacio para aceptar tu inevitable destino y cíclica destrucción interior, consumiendo tu vida mediante bienes materiales adquiridos en tiendas o en traficantes o en tours caribeños, usando tus posesiones para sobrellevar esta cruda tristeza que es la realidad, ahogándote en algo demasiado similar a la vida misma como para servir de escape. Tus esfuerzos son inútiles, hagas lo que hagas dependerás de Tom Nook, Tom Nook representa a Dios, pero también a Satánas, te observa en todo instante y es el que urdió este plan para hacerte alcalde y retenerte contra tu voluntad ¿Crees que basta con pedir el traslado a otro pueblo? No... allá dónde vayas encontrarás a otro Tom Nook, otro Sócrates, otra Canela, otros Al y Paca (best pun por cierto), otro Capitán... no hay escapatoria. Animal Crossing es la cárcel eterna de almas torturadas, cuya indulgencia es la propia agonía y miseria de vivir en una sociedad moderna, dónde el mercado y nuestros fugaces deseos rigen nuestra alma. Animal Corssing es el limbo, o el infierno de los limbos, pues en él habitan quiénes dependen de ti. No hay descanso, hay cosas que obtener, metas que alcanzar, medallas para lograr... un camino infinito, sin ningún timpo de conclusión, final o clímax. Un vacío frío de absolutamente nada.
En un tono más serio y menos filosófico, Animal Crossing es la mejor entrega de la serie hasta la fecha: ofrece personalización de personaje más compleja hasta el momento, la posibilidad de decorar incluso el exterior de tu casa y muchas más festividades en las que participar. Mi problema idológico es en al naturaleza de este juego, y el género en particular, pues la serie de Animal Crossing se vuelve restrictiva y el tener que esperar al día siguiente a que pasen cosas no mola. Y no admito el cambiar el reloj para avanzar días porque eso derrota el sentido de "simulador de vida" del juego. Por un lado puedo ver porqué hay gente que adora este juego y sus predecesores, porque encanto y carisma al juego no le falta, pero este género nunca será lo mío y solo lo disfruto en cantidades moderadas y anuales, haciendo que el funcionamiento del propio juego limite mis posibilidades las pocas veces que juego, pues para disfrutarlo debería jugarlo cada día pero así acabaría cansándome ya que no es mi cosa, pero si no juego cada día las cosas no avanzan y... Creo que es fácil pillar mi frustración con este título, así que le daré una puntuación de "Esclavitud no deseada" sobre "Queso manchego": no es un juego para todo el mundo, como Harvest Moon, pero si te gusta Los Sims o quieres sentirte parte de una comunidad animal y jugar a un juego pacífico e inofensivo, este es tu juego. Si vives ocupado y tienes otros juegos que te gusten, no lo recomiendo porque el juego te fuerza a una especie de esclavitud voluntaria, y yo no me ofrezco voluntario. Estáis avisados.

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